Mortandade de reses entre Melide e Arzúa

A continuación reproducimos un texto publicado o 5 de novembro de 1832 no número 676 do xornal “El correo: periódico literario y mercantil”, fechado o 25 de outubro e que describe unha enfermidade das vacas chamada “nacida” e que afectou en 1826 ao gando entre Melide e Arzúa:

Lugo 25 de octubre.= Ha cesado la mortandad del ganado vacuno que se experimentó en el territorio de la jurisdicción de esta ciudad. A esta enfermedad se le da en el país el nombre de nacida. Se la considera contagiosa y producida por el calor, á que se sigue una gran hinchazon en la res que la hace rebentar. Se dice que está muy expuesta la persona que la desuella si le toca la sangre, de que se citan casos en el año de 1826 entre Mellid y Arzúa. En el inmediato pueblo de Albeiroa murió en este año una res, y pereció también todo el ganado vacuno, y los perros que tomaron el olfato en el lugar en donde había muerto., Un labrador perdió después hasta siete reses. La junta de sanidad de Lugo, escitada por su presidente el Sr. D. Manuel Cervela, comandante general, adoptó a su tiempo las medidas preservativas necesarias.

Arzúa no Liber Sancti Iacobi ou Códice Calixtino

Parece que a actual vila de Arzúa aparece mencionada no Liber Sancti Iacobi, que data do ano 1.140 aproximadamente. Das copias manuscritas deste “Libro de Santiago” a máis famosa é o chamado Códice Calixtino que se conserva no arquivo da catedral de Santiago e foi elaborada entre 1.160 e 1.180.

Para explicar esta mención, reproducimos un artigo do mediavalista Manuel Cecilio Díaz y Díaz, e que foi publicado no número 1 da revista “Uila Noua: voceiro arzuán” o 1 de xaneiro de 1986 (páxina 4):

En el siglo XII, cuando las circunstancias políticas, sociales y económicas favorecen la actitud religiosa de penitencias y redención de culpas que constituyen la base de las peregrinaciones, eran muchos los peregrinos que de todas las regiones de la Europa occidental acudían a Compostela, movidos a la vez por el prestigio del santuario jacobeo, su lejanía (cerca de Finisterre) y las especiales condiciones de la Península Ibérica (árabes al sur del Tajo, siempre activos; tensiones entre los dos poderosos reinos de Castilla-León y de Aragón, más Navarra, junto con el problema de los indómitos vascos, etc.). Todo esto hacía atractivo este camino, en tanto que se consideraba más cómodo y sin problemas el de Roma, y con exigencias casi insuperables para muchos el de Constantinopla y Jesuralén. Eran muchos los que recorrían el camino de Santiago, pero podían ser todavía más. Y así, se concibió todo un sistema de propaganda de la peregrinación compostelana que redundaría en beneficios espirituales, pero también en ventajas económicas y de poder para muchos centros de devoción situados a lo largo del camino de la peregrinación. Entre los mecanismos inventados para incitar a la peregrinación hubo uno, evidentemente destinado a minorías muy selectas pero poderosas y capaces de servir de ejemplo, que fue la elaboración de un libro que cantase las excelencias del apóstol Santiago e ilustrase a los posibles peregrinos sobre las riquezas espirituales y las maravillas que podían poner al alcance de su mano haciendo el viaje a Compostela. Así surge hacia 1140 el llamado Libro de Santiago, un conjunto en el que se reunen todos los textos relativos a la vida y martirio del Apóstol. Una colección amplia y variadísima de sus milagros y una guía del peregrino, ésta inicialmente orientada a descubrir la ruta que había de seguir y los santuarios que podría visitar en esa ruta o en sus cercanías hasta llegar a la propia Compostela. Por si este conjunto, parecido a otros que se crearon para fomentar la devoción a otros santos en distintas regiones, no parecía suficiente, se le incorporó otra obra en la que se contaban maravillas del personaje más legendario de aquellos tiempos, el emperador Carlomagno, al que se le suponía fiel devoto de Santiago y uno de los primeros peregrinos a Compostela. Este conjunto de textos se hizo circular sobre todo por Francia. Hacia 1150 en Santiago mismo se enriqueció con más textos todavía. Y como muestra de devoción a Santiago y ejemplo fehaciente de la situación de la propaganda de las peregrinaciones, se sacó una copia muy cuidada que se ofrendó a la Catedral de Santiago antes de 1160 y todavía se guarda en ella como un preciado tesoro, el llamado Códice Calixtino. Pero no es este el único ejemplar que nos resta del Libro de Santiago, del que se conocen actualmente varios ejemplares, de fechas diferentes y guardados en diversas bibliotecas europeas (Lisboa, Salamanca, Londres, Vaticano, Barcelona, etc.).

En un curioso capítulo de la Guía se señalan los más importantes lugares que cruza en su peregrinación el romero compostelano. Gracias a esta descripción nos son bien conocidos las etapas de la ruta jacobea. En ella, hacia el final, por referirnos solamente a las comarcas más cercanas a Santiago, nos encontramos con el texto siguiente: “Después viene el puente sobre el Miño (Portomarín); después Sala de la Reina (Saa); después Palas de Rey; después Campo Leboreiro (Leboreiro en Melide); después Castañola (evidentemente A Castañeda); después Vilanova; después Ferreiros; después Compostela, la admirable ciudad del Apóstol”. La disposición geográfica no parece permitir la menor duda sobre la identificación de la llamada Vilanova. Ya desde hace tiempo se viene identificando Arzúa, equidistante entre la Castañeda y Ferreiros. No tenemos ningun otro testimonio de este nombre, del que tampoco queda ninguna clase de huellas en los nombres menores de lugar. Cuando encontramos tiempo después mención de Arzúa en la documentación del monasterio de Sobrado, ya aparece situada en pleno camino de Santiago y con el nombre actual.

No cabe la menor duda de que el nombre de Vilanova está denunciando la reciente fundación de este poblado en el camino de Santiago y en función de él. No sabemos quienes hayan podido ser los primeros pobladores del mismo, ni la época en que se haya hecho el poblamiento, aunque quizás se podría aceptar que se remontase a comienzos del siglo XI. Esto justificaría que todavía los peregrinos que pasan por el camino tomando notas para la Guía entre 1120 y 1130 no conociera otra denominación que la de “Pueblo Nuevo”; pero también que la titulación de las dos parroquias que comprenden la nueva denominación sea tan significativa como la de Santa María y Santiago. Probablemente fue Santa María la primera población, que luego se corrió un poco al Este para, apoyándose en el Camino, crear la nueva parroquia de Santiago.

Nos movemos en el terreno de las hipótesis, pero éstas son necesarias para comprender los nombres de las dos parroquias, el nombre de la villa de Arzúa y esta antigua denominación que vemos recogida a comienzos del siglo XII. Otro tema distinto es el origen de la forma Arzúa, cuya etimología es por el momento desconocida. Algun día habrá que prestar atención a este asunto. Por el momento baste saber que Arzúa, bajo su otro nombre de Vilanova, cuenta con una preciosa ejecutoria de antigüedad en la narración que leyeron lo muchos peregrinos que sin duda se asomaron al Libro de Santiago.

Cincuenta carlistas de a cabalo irrompen na feira

Segundo podemos ler na páxina 366 do xornal “El nacional: diario de la tarde” do 26 de abril de 1836, o día 8 de ese mes apareceron na feira os carlistas, polo camiño de Burres, e os soldados isabelinos enfrontáronse a eles. Na transcrición corriximos algún erro nos topónimos (Nellid por Mellid, Cotorbe por Cortobe). A nova di así:

El capitán general de Galicia con fecha 16 trascribe los partes que le han dirigido el brigadier don Francisco Ocaña, comandante militar del cantón de Mellid, y del que lo es del de Santiago. En el primero se le noticia que el capitán de cazadores de Castilla don Juan de Santos y Jimenez, hallándose en Arzúa con objeto de proteger la feria, se presentaron el día 8 por el camino de Burres unos 50 facciosos a caballo haciendo fuego, acompañado de la gritería de costumbre. Inmediatamente se dispuso á atacarlos, mandando al subteniente don Juan García Salas con una cuarta de compañía por la izquierda, al sargento segundo José López por el centro con una guerrilla, dirigiéndose el en persona con el resto de su compañía y comandante de Nacionales movilizados por la derecha con el fin de cortarlos. A distancia de un cuarto de hora la infantería rebelde, que se hallaba tras unos parapetos, rompió un vivo fuego, el que fue despreciado por nuestros valientes, que á pesar de ser un número muy inferior lograron desalojarlos y perseguirlos en su retirada hasta el lugar de Cortobe. El resultado de esta acción ha sido causarles 8 muertos que se vieron en el campo, sin otros, y los heridos que pudieron ocultar y llevarse, habiendo tenido por nuestra parte 2 heridos de gravedad y uno levemente. Se han distinguido particularmente el subteniente del regimiento de Castilla don Juan García Salas, el de igual clase de Nacionales don José María Salgado, los sargentos segundos José López y Francisco Piñeiro, los cazadores Manuel Santiago, Francisco Barreiro y Manuel Año, heridos, y F. Souto y los Nacionales Juan Soto y Francisco Gonzalez.

Caballería calista, 1837. Augusto Ferrer Dalmau

Unha feira en Arzúa nos anos 40

O 5 de decembro de 1945, na sección “Galicia próspera y fecunda” de “La Voz de Galicia”, A. Barreiro López escribe unha rica descrición do que era unha feira naquel tempo, e facilita datos concretos como que os visitantes ascendian a tres ou catro mil persoas, ou que había sobre mil trescentas cabezas de gando e maís de trescentos tenderetes de tecidos e quincalla.

Arzúa es de ordinario una villa apacible y tranquila a la que parecen sobrar, por esa quietud, la mitad de los comercios de todas clases, fondas, barberías, cafés, etcétera, que se van encontrando al paso por aquellas rúas. ¿Para qué tanto? nos preguntamos, al verlos vacíos, en las calles casi desiertas.

-Es que aquí —me dice mi acompañante— les basta con vender dos veces al mes. En cualquier otro lado, un comerciante para sostenerse, “para ir tirando” necesita vender todos los días algo. Aquí, con lo que se trabaja el 8 y 22 de cada mes, que son días de feria, no necesitan más. Esos dias se suda de firme, es verdad, pero con lo que les “entra” no sólo se defienden, sino que ganan dinero… ¡Mañana lo comprenderá usted todo, cuando vea lo que es una feria en Arzúa!

Empecé a darme cuenta de su importancia al entrar a cenar en “Casa de Juana”, la fonda más popular no sólo de Arzúa sino de varias leguas a la redonda. El espacioso comedor y sus locales adyacentes estaban llenos: no había una mesa libre salvo la que nos habían reservado.

Los comensales eran todos “tratantes” de ganado mular y caballar. Enfundados en largas blusas negras con sombreros del mismo tono. En nada se diferenciaban salvo en el acento: los había salmantinos, vallisoletanos, granadinos, zamoranos, murcianos, etc.; creo que estaban representadas la mayoría de las provincias. Aquella oscuridad de las blusas absorbía mucha luz y el comedor tenía un aspecto fúnebre; la batahola de los diálogos alegraban, no obstante aquella penumbra.

Al observar la mesa de en medio donde comían, calado el sombrero, varios de los “enlutados” a los que iluminaba de lleno la lámpara central, me pareció un momento cuando uno de ellos blandía un tenedor para pinchar algo, que tení ante mí el famoso cuadro “Lección de anatomía”, de Rembrandt.

—Son ganaderos, ¿sabe?, me decía solícito más tarde don Celestino, propietario de la fonda. Le vienen de todas partes de España a comprar muías y caballos para vender después en Castilla. Estas ferias empiezan ahora y terminan para febrero. Son, con las de Monterroso, las más importantes de Galicia. ¡Ya verá mañana!

Y la mañana llegó. Al clarear el día me despertaron los bocinazos y los cláxons estridentes de los camiones y autobuses que abarrotados arribaban trepidantes a la villa. Cuando bajé, la fonda era un hervidero de gente. Los “enlutados” habían aumentado de modo alarmante y trabajo me costó ganar la puerta de la calle. Los coches de Santiago, Nóya, Betanzos. La Coruña, Lalín. Melllid, Curtis, etcétera, se alineaban a lo largo de la carretera contigua al campo de la feria y las calles se poblaban de “paisanos” que llegaban por todas partes. La sosegada villa de Arzúa estaba desconocida.

En el terreno magnífico de la feria —casi un kilómetro de longitud, cubierto de viejos robles y castaños centenarios— todo era bullicio, actividad, dinamismo. Se levantaban en un santiamén tenderetes de !a más variada traza. Cada vendedor arreglaba afanosamente su puesto o buscaba acomodo para exponer los géneros.

Me aconsejaron que no entrase en el campo para dar tiempo a ultimar tanto preparativo. Deambulé ua rato por las calles, espléndidas de sol y cada vez, más llenas de público, y pude, notar que los comercios, en otros días vacíos, estaban ahora rebosantes.

Fui, al fin. a la feria. Hice entrada por los puestos de quesos. Allí estaban atrayentes las famosas y riquísimas “tetillas” de la Illana, Vilasantar, la Castellana. Curtis y Arzúa. Alegraba los ojos ven tanta abundancla y diversidad de formas y tamaños. Los compradores de fuera, que eran muchos, romana en mano pesaban y pedían precio. A la noche vi camiones enteros cargados de cajas de quesos que llevarían sabe Dios a dónde…

Seguían después los puestos de pollos y gallinas; eran innumerables las aldeanas que los ofrecían al paso. A un lado destacaba la alfarería de Buño, “cuncas”, jarros, fuentes, ollas. Mellid estaba representado con un gran “stand” de “zocos” del país, para todos los pies… Trescientos y pico eran los tenderetes de tejidos y quincalla, algunos tan bien surtidos que muchos de sus efectos y artículos no los vemos en los establecimientos coruñeses. Todos estos “comercios” tienen su clientela y todos venden. La ferretería con su diversidad de objetos estaba también presente. En otros lados, cestas de huevos, manteca. Y en el centro del campo vacas, cabras, carneros, cerdos. No faltaban guarniciones, ni “la suerte del pajarito”, ni el charlatán que vendía relojes y paraguas, ni los que hacían ante su numeroso auditorio los más extraños experimentos con los que conseguían al fin, que picase la gente…

A un lado, abarcando el ferial de extremo a extremo, se juntaba el ganado caballar y mular. ¿Cuánto habría allí, santo Dios? Dijéronme que alrededor de mil trescientas cabezas. Apenas si se podía andar. El que me acompañaba, avezado a estas cosas, avanzaba sin embargo tranquilo, separando las mulas y hasta sacudiéndoles en las ancas para abrirse paso. Yo que iba detrás, no las tenia todas conmigo.

De las tierras montañosas de Lalín, Chantada, Arzúa, Monterroso y Mellid, abundantes en caballos y muías traen a estas ferias arzuanas mucho ganado. Los caballos del país de fea estampa y poca alzada, son en cambio fuertes y resistentes para el trabajo y apropiados para los malos caminos. Se explica que tengan mucha aceptación por ahí adelante, pagándose por ellos sumas increíbles.

Un grupo alrededor de un caballo me llamó la atención y me acerqué. Llegué en el mismo momento en que un chalán gallego, también de blusa negra, le asía la mano derecha a un “tratante” andaluz y se la alargaba hacia el paisano que vendía. Al mismo tiempo trataba de coger la mano de éste para que se la estrechase al otro.

—¡Dalle a man, coma un caballero, codio!. clamaba.
—¡No dou n’ese precio, hom!. decía el otro tratando de retirar el brazo.
—¡Me valja Dios… Non me deixes quedar mal. Manoel!… ¡Van vlntaoito mil reás…!
—Non feireo, contestó cacharudo el otro.

El andaluz. Intranquilo y molesto ya, de tener tanto tiempo estirado el brazo, exclamó resuelto a su “intérprete”:
—¿Pero qué dise er tío ese? ¡Mira que es grande esto que no nos entendamos siendo todos españoles!

No sé en que paró aquello.

Pregunté más tarde a personas enteradas qué valor en venta tendría el ganado mular y caballar que acudió a la feria y me dijeron que sobre diez millones de pesetas. Y que las transaccones habidas habían pasado del millón y medio. Agregad a esto lo que se vendió en vacuno y porcino; en tejídos, en quesos, etc., y lo que las tres o cuatro mil personas “llegadas de fuera” comieron y bebieron, en figones, fondas y cafés y tendréis la explicación exacta de por qué al comercio de Arzúa. para ganar dinero, le bastan dos días al mes.

A. BARREIRO LOPEZ.

“La Peña F.C.” gaña un partido de adestramento 4-0

No ano 1927 xa se xogaba ao fútbol en Arzúa, e así o demostra esta nova que publicou o número 1006 do xornal “El pueblo gallego: rotativo de la mañana” o 27 de abril dese ano:

En el hermoso campo de deportes de “La Peña F.C.”, se ha jugado el pasado domingo un “match” de foot-ball, de entrenamiento, entre el titular y una selección local, que figuraba con varios reservas del primer equipo.

El partido estuvo bastante lucido, con la natural superioridad de “La Peña”, que no marcaron más tantos por la indecisión de sus “artilleros” delante del marco contrario. Los “seleccionados” hicieron tres o cuatro arrancadas, que no se convirtieron en tantos, gracias a la buena colocación del formidable portero de “La Peña”.

Terminó el partido con la victoria del titular por 4 a cero.

Para el próximo domingo tendremos ocasión de presenciar un gran partido.

Se dice que nos visitará un renombrado equipo de Mellid, denominado “Atletic Mellidense”, para contender en partido amistosa con el primero de nuestra sociedad. Si los rumores llegan a confirmarse vaya ya por anticipada nuestra cordial enhorabuena a la entusiasta directiva de dicha sociedad.

Os ríos do partido xudicial de Arzúa

O 31 de outubro de 1931, nunha serie do xornal “La Voz de Galicia” titulada “Jurisdicciones de Galicia” Heliodoro Gallego Armesto escribeu un artigo titulado “Jurisdicciones de Galicia. Arzúa. II. Ríos”, continuación de “Aspectos Generales” e que no mesmo xornal en días posteriores o mesmo autor completou con “Notas historicas”, “Vías de comunicación”, “Carreteras” e “Literatura popular”. O artigo, que está na páxina 8 do xornal dí:

El principal de todos los ríos que riegan el partido judicial de Arzúa es el Ulla que, como ya dijimos, sin internarse en aquella comarca, forma su límite Sur. Procedente del anfiteatro montañoso de la Ulloa (Lugo), donde tiene su origen, desciende de levante a poniente, formando valles cuyos paisajes son celebrados justamente como de los más sugestivos de Galicia.

Toca este río las tierras de Arzúa en el punto de su confluencia con el Tambre, pasando después sucesivamente bajo los puentes Ramil y Basadre; recoge luego las aguas que le aportan el Seco y el Furelos, y doblando al Sur encuentra los puentes Arcediago y Mouranos, para volver de nuevo al N. recogiendo el Besoña y por la margen de Pontevedra el Arnego. Un poco más adelante afluye a él el Iscó, encuentra luego el puente San Justo, describe a continuación una amplia curva al S., para volver seguidamente al O., apórtanle sus aguas el Merés y el Laña; en otra violenta curva al S. para volver al N. pasa bajo el puente Basebe y, ya otra vez dirección al O., vajo el de Benisquide, y poco después abandona las tierras de Arzúa para seguir a Puente Cesures, y desde aqui se hace navegable hasta la Ría de Arosa, donde se pierde en el mar.

Sigue en importancia al Ulla el Tambre, (el fluvius de los romanos) que tiene sus fuentes en la alta meseta de Las Pías y en las vertientes septentrionales de las bravas cumbres del Monte de Bocelo, desde las que corriendo en dirección O. recoge las aguas que desborda la laguna de Sobrado de los Monjes; pasa después bajo los puentes de Vilariño, San Pedro, Présaras y Castro, para inclinarse seguidamente al SO. formando la linea divisoria entre las tierras de Arzúa y Órdenes, pasando en este trayecto bajo los puentes de Boado, Carreira, Carneiro y Canizas, y abandonando las tierras que intentamos describir, sigue hasta la Ría de Noya, donde, después de un recorrido de 111 kilómetros, rinde sus aguas al mar, que lo recibe ofrendandole cual triunfal arco de entrada el magnifico e histórico puente de Don Alonso.

Muy cerca de las fuentes del Tambre, en las vertientes septentrionales de la meseta de las Pías, tiene su origen el río Mandeo, que al pasar por el pequeño lugar que le da nombre, toma decididamente la dirección N. a través de tierras frías y despobladas y ya fuera del partido de Arzúa, se inclina al O. para terminar a los 53 kilómetros de su nacimiento en la Ría de Betanzos.

De menos importancia que los anteriores y con todo su curso comprendido dentro del partido judicial de Arzúa, citáremos solamente: entre los afluentes del Tambre, el Cabalar y el Mera y de los que dan sus aguas al Ulla, el Seco, el Furelos, El Isoó y el Lañas.

El río Cabalar baja de la Illana, por Fisteus, recoge su afluente el de La Lage, procedente de Curtis, corriendo ambos de N. a S. el Mera procede de las vertientes del alto de la Mota de San Bartolomé, marcha de E. a O., y después de recoger las aguas de sus afluentes el Calvos y el Cines, pasa bajo los puentes de Punin el viejo y el de la carretera (inmediatos uno a otro), en un lugar de la parroquia de Gonzar, asiento de una antigua mansión romana, como lo demuestran los vestigios en él encontrados y entre los que figura un “modio” usado por los súbditos de Roma para medir áridos.

El Furelos nace en las faldas de los montes de Bocelo y Corno do Boy, y seguidamente, mientras baña varias parroquias, determina el valle de Paradela de mimosos y arbolados parajes y prolongado de N. a SO. en la misma dirección del río; sigue después al E. de la villa de Mellid, a través del abierto y áspero paisaje de la gándara de su nombre donde cruza el puente romano de Furelos y mas abajo el de Dis.

Sirve seguidamente su curso un corto y accidentado recorrido de linea divisoria entre los municipios de Mellid y Santiso, y en el punto llamado Rechinol pasa entre grandes alturas dominadas por enormes masas de rocas calizas, por entre las cuales, al abrirse paso las aguas, forman numerosas y pequeñas cascadas.

El más alto de estos macizos, el de la izquierda, visto desde abajo parece una singular y vetusta fortaleza arruinada. Desde tiempo inmemorial conocen sus dos rocas principales con el apelativo de “Chimenea dos Mouros” y “Os Castelos”, los habitantes del pais. La primera aparece horadada en toda su altura a guisa de chimenea, y como tal la utilizan para hacer fuego y calentar sus ateridos miembros en los crudos días del invierno los pastores, únicos habitantes de tan agrestes lugares. La otra roca se eleva verticalmente desde la orilla del río hasta la cima de la montaña, aislada por el frente y ambos lados de su parte superior.

La industria utilizó este sitio para convertir la industria hidráulica del río en eléctrica emplazando en él una presa, y al desescombrar entre los peñascos para hecharlos a rodar hasta el río, fueron descubiertos en planos de diferente altura, restos de casas; muros de tosca pizarra simplemente superpuesta sin mezcla de barro ni de cemento que los uniera. De maderas solamente apareció un trozo de viga carbonizada, lo que induce a creer que fue el fuego la causa destructora de tan remotas habitaciones; tampoco apareció del ajuar que guardaban más que restos de cerámica primitiva y un trozo de un collar de esteatita, reducido a tres cuentas y un medallón simulando toscamente un rostro humano.

Todos estos restos, con las rocas que los sostenían, descendieron al fondo del río unos, y a formar parte de la presa, otros.

Pasado este punto las aguas del rio Furelos recobran la plácida tranquilidad con que deslizaban su curso, y después de pasar bajo el puente de Chorén, van a confundirse con las del Ulla.

El rio Isoó, cuyas fuentes, inmediatas a las del Tambre, se encuentran en el de tantas veces citado monte de Bocelo, marcha sombreado por espesos bosques en dirección SO., recogiendo durante su corto, pero accidentado curso, varias arroyadas en los términos de Rodieiro y Corneda: pasa sucesivamente bajo los puentes de Ribadiso y Las Tablas, captando entre ambos al Regada, y más abajo, en Fuente Santa, las del Carracedo y el Vilar, que bajan de las altas tierras de Pantiñobre, Burres y Arzúa, y bordeando por último las faldas de Monte furado, se pierde en el Ulla.

De escasa importancia geográfica, la tiene grande para la historia de Galicia. Destinado siempre a delimitar jurisdicciones rivales separó los condados de Aveancos y Cornado; más tarde las tierras que de un lado pertenecían a os prelados compostelanos y del otro a poderosos e intrigantes señores, y hoy sigue marcando la linea divisoria entre las diócesis de Lugo y Santiago.

Tal circunstancia convirtió sus márgenes en obligado escenario de las luchas de unos y otros, y así, durante las Edad Media, las aguas del Isoó se vieron enrojecidas muchas veces con la sangre de los combatientes. como recuerdo de tantas intrigas, grandezas y miserias, quedan aún en la cuenca de este río los restos de las fortalezas levantadas en defensa de tan encontrados intereses.

Unha descripción xeral do partido xudicial de Arzúa

O 22 de outubro de 1931, na serie “Jurisdicciones de Galicia” do xornal “La Voz de Galicia” Heliodoro Gallego Armesto firma na páxina 2 un texto que leva por título “Jurisdicciones de Galicia. Arzúa. I. Aspecto General” e que no mesmo xornal en días posteriores sería completado con “Ríos“, “Notas historicas”, “Vías de comunicación”, “Carreteras” e “Literatura popular”.

Reproducimos nesta ocasión o primeiro artigo da serie:

De los trece partidos judiciales que integran la provincia de La Coruña es el primero, en orden alfabético, el de Arzúa, que situado en el extremo SO. de aquélla, ocupa precisamente el centro geométrico de toda la región.
Limitando al O. los montes de Loureda y Sabugueira, que lo separan del de Santiago; al NO. el río Tambre que lo deslinda del de Ordenes; al N. los montes de la Tieira que se interponen en él y del de Betanzos; por el E. corren, sucesivamente de N. a S. las alturas frías y despobladas de los montes de Coba da Serpe, que alzan su pico más alta a 834 metros sobre el nivel del mar, Corno do Boy, Carrión y Mámoa de Losoiro, que demarcan este partido y la provincia de Lugo, y por el S. le sirve de línea divisoria con la de Pontevedra el río Ulla, la segunda en importancia de la corrientes fluviales de Galicia.
Forma todo él un extenso macizo estrato-cristalino, en el que predomina el gneis alternando con la micacita y demás rocas primitivas, especialmente en Taillor. En la Furelos al E. del Monte de Bocelo. El gneis común o venilloso preséntase muy característico en varios lugares y más especialmente en aillón. En la línea determinada por los lugares de Boimorto, Caregal, Sobrado y Las Pias, aparece una alternativa de pizarra cloritosa, granito estratiforme, pizarra negra y diversas variedades de gneis.
Abundan el anfibolito, que forma notables grupos en las inmediaciones de Mellid y Sobrado; el dionit y el diorito, tan escaso en Galicia; la eufótida y otras rocas anfibólicas, entre ellas la serpentina y la piedra ollar, conocidas ambas en el país con el nombre de “doelo” o “piedra de murcio”, calificativo que extienden los arzuanos a las demás rocas fáciles de labrar.
En medio del terreno primitivo, entre Lázaro y Las Cruces, hay un filón de basalto con un espesor de unos cuatro metros, pero cuya extensión sobre el rumbo resulta desconocida por aparecer el terreno cubierto de labor y monte, dejando ver solamente en basalto en el corte de un camino sin formar crestón ni cono.
Aunque aparece aquí, tan distante de masas considerables de su familia, resulta muy característico, por presentarse cmpacto, impregonado de olivina, algunos trozos de anfiboltas de zeolita. No lejos de este filón hay un gran cerro de serpentina granosa muy particular.
Las sierras de Coba da Serpe y Corno do Boy son silurianas.
Denunciadas solamente unas y en explotación otras, hay en este partido judicial minas de pirita arsenical (Fojado); hierro (Grijalva) y wolfran (Arca y Fuentes Rosas).
El conjunto de la montañosa comarca arzuana aparece ligeramente inclinado al S. sore la margen derecha del río Ulla, dominado por los vientos del SE. generalmente acompañados de lluvias, alternando con los del O. y N. que despejan un dilatado horizonte; resultando de todo ello un clima frío y sano.
El terreno bastante accidentado, tiene una altura media de 517 metros sobre el nivel del mar, y además de los montes ya citados al reseñar sus límites, presenta en su interior, como principales acuses de su orografía, los alto de Jabriña, Codesoso, Armada, San Payo, San Bartolomé de la Mota, Nuestra Señora del Viso y San Sebastián, coronadas de ermitas cristianas sucesoras de los altares de os sacrificios paganos; los de Peña de Espiño, Boavista, Peñas altas y coto de Emparedado, este útimo el más alto de todos con su cota de 797 metros, y los Montes de Bocelo, Furado, Freiteiro y Corda da Arca.
Todos estos montes se hallan medianamente poblados de árboles que proporcionan maderas y el combustible necesario, y de ellos se desprenden varios ramales que determinan entre sí cañadas y prolongados valles, por donde circulan las aguas del crecido número de riachuelos y ríos, más o menos caudalosos, que ofrecen diversa y sabrosa pesca, y que bañan el territorio sin que el arte contribuya al mejor aprovechamiento de tan beneficioso auxiliar de la agricultura, principal fuente de riqueza del país.
El terreno destinado a cultivo, fértil en general, produce buenas cosechas de maiz, centeno, trigo, patatas y agunas frutas y hortalizas. Sus excelentes prados naturales, con su vegetación de sauces, chopos, mimbrales y fresnos, ofrecen abundantes y buenos pastos, que alimentan ganado vacuno, mular y muchos caballos de pequeña alzada pero de gran resistencia. En los montes pastan rebaños de ganado lanar y cabrío y la caza se presenta abundante.
Asientan sobre el territorio del partido judicial de Arzúa 11.726 edificios, que albergan a 55.145 habitantes, de los cuales 9.733 viven en 1.818 casas aisladas, agrupándose los restantes en 886 entidades de población, que se clasifican en tres villas, ocho caseríos, trece lugares y 886 aldeas, ormando entre todas 114 parroquias, que se reunen a su vez entre si para constituir 10 municipios, que son: Arzúa, Boimorto. Curtis, Mellid, Pino (El), Santiso, Sobrado, Toques, Touro y Vilasantar.
La población relativa es de 54 habitantes por kilómetro cuadrado, bastante inferior a la media de Galicia, que es de 74.

Heliodoro Gallego Armesto

Riña de mozos a la salida de un baile

Na páxina 5 do xornal “La Voz de Galicia”, na sección “Noticias Locales” o 12 de febreiro de 1932 aparecía este texto:

Dicen de Arzúa que a la salida de un baile que se celebraba en aquel Ayuntamiento, riñeron varios mozos de la localidad con otros de Mellid.

De las palabras pasaron a los hechos, entablándose una pelea a palos y puñetazos, resultando herido Francisco Valiño Prieto, de 25 años de edad, con una herida en la frente de carácter reservado.

La guardia civil detuvo a varios de los contendientes de uno y otro bando

Unha muller ao fronte da oficina de correos de Arzúa no século XIX

Por esta nota queixosa e machista que publicou La Voz de Galicia o 11 de marzo de 1884 sabemos que naquela época eran unha muller e unha nena as persoas das que dependía a estafeta de Arzúa. A nota di así:

Varios suscritores de Mellid nos escriben quejándose de la irregularidad con que reciben los números de La Voz.

Como el apartado se hace en la estafeta de Arzúa y en aquella oficina parece que una mujer y una niña son la encargadas de este servicio; no tendría nada de extraño que se extraviasen los números ó los dedicasen á cualquier otro servicio, como sucedía con un cartero que al mismo tiempo era pirotécnico y se reservaba todos los periódicos para envolver la pólvora de los cohetes.

Si con esta ligera indicación logramos que nuestros suscritores reciban los periódicos a su debido tiempo, nos daremos por muy satisfechos.

Por unha carta do corresponsal en Santiso, que podemos ler no mesmo xornal o 13 de maio do mesmo ano, vemos que o problema de distribución do periódico non estaba en Arzúa, e que en correos cumplían escrupulosamente co seu traballo:

No terminaré sin manifestarle que los escamoteos de los números de La Voz, siguen como siempre. Dicen que el mal depende de Arzúa; pero yo creo que estará en otra parte, por que algunas fajas, como dos que le incluyo, vienen selladas en Muros y esto prueba algún descuido en la distribución. Lo cierto es que ni en Mellid, ni aquí, tiene ocasión esta falta, pues cumplen exactamente y con toda escrupulosidad sus deberes.

Sin otra cosa queda de V. como siempre afectisimo S.S.Q.B.S.M.-El Corresponsal