Os lobos atacan o cabriolé que levaba o correo

A revista decenal “La ilustración gallega y asturiana” publicou o 28 de novembro de 1881 esta nova:

Arzúa. A la salida de esta villa en la noche del 20, unos cuantos lobos sorprendieron al conductor de un cabriolé que conducía la correspondencia desde Santiago á Lugo. El caballo se desbocó, arrojando al conductor en medio de la carretera, el cual á duras penas pudo llegar á Mellid. Desde este punto salió otro conductor en busca de cabriolé y caballo, los que, después de largo tiempo, han sido encontrados en un barranco.

O que dí a Gran Enciclopedia Galega do Concello de Arzúa

O tomo dous da Gran Enciclopedia Galega, editada por Silverio Cañada no ano 1974 e con ISBN 84-7286-037-x contén nas páxinas 237 e 238, baixo a voz “Arzúa” un artigo de Antonio Taboada Roca adicado ao Concello de Arzúa e que hoxe reproducimos. Incluímos ademáis unha fotografía da época da praza da vila que ilustra o artigo.

ARZÚA. Municipio de la provincia de La Coruña y diócesis de Santiago. Limita al N. con los municipios de Boimorto y Frades, al S. con el río Ulla, que los separa de la provincia de Pontevedra, al E. con el Ulla y los municipios de Melide y Santiso, y al O. con los Touro y O Pino. Tiene una extensión de 154,6 km.² y una población de 9.064 habitantes, agrupados en las parroquias de Santa María de Arzúa, Santiago de Arzúa, Boente, Brandeso, Branzá, Burres, Calvos de Sobrecamiño, Campo, Castañeda, Dodro, Dombodán, Figueiroa, Lema, Maroxo, A Mella, Oís, Pantiñobre, Rendal, Tronceda, Viladavil, Vilantime y Viñós. El terreno es accidentado y de naturaleza arcillosa, con elevaciones que no sobrepasan los 500 m., siendo las principales el monte Viso, Martelo, Maroxo, Castro-Cornedo, Cornado. El Iso, que nace en las faldas occidentales del Bocelo y riega el valle de Arzúa, el Ulla, Carracedo, Mera y Tambre son los ríos principales. El clima es atlántico y los vientos más frecuentes son los del N. y los del S., estos últimos portadores de lluvias, abundantes de enero a abril. Las temperaturas se mantienen dentro d euna amplitud media relativamente moderada. La principal vía de comunicación es la carretera Santiago-Lugo y la de Arzúa a Lalín, además de varias carreteras locales. La estación de ferrocarril más próxima es la de Curtis, a 24 km.
La economía se basa en la agricultura y en la ganadería. Las tierras cultivadas están muy repartidas y producen principalmente maíz, patatas, frutales, hortalizas, forrajes, trigo y centeno. cuenta con buenas praderías, muchas de ellas con regadío y de notable rendimiento. El ganado vacuno, de cerda y lanar, además de las explotaciones avícolas, constituyen la principal fuente de riqueza. La explotación forestal desempeña también un papel importante, sobre todo el pino, eucalipto, castaño, roble, abedul y fresno, que abundan en las tierras no cultivadas de propiedad privada, con la particularidad de que, además, estas tierras producen pastos permanentes, excepto en los pinares. La fauna es la característica de estas zonas y climas: lobos, zorros, jabalies, liebres, conejos, perdices, etc. La industria tiene poca importancia, sin embargo hay que señalar la existencia de dos pequeñas fábricas de tapizados, varios aserraderos y unos veinte talleres de carpintería mecánica. La actividad comercial del municipio se centra en las dos ferias mensuales que se celebran en Arzúa los días 8 y 22 de cada mes y son unas de las más importantes de Galicia por la gran afluencia de ganado y de productos agrícolas. Algunos autores -dice A. Taboada Roca- creen que la Araduca citada por Tolomeo en su Geografía Universal es la actual villa de Arzúa, que en la Edad Media se reducía a unas cuantas casa a orillas del Camino de Santiago y próximas a su iglesia parroquial. su antigua jurisdicción comprendía diez feligresías, cuyo señorío ejercían los arzobispos de Compostela, los cuales le concedieron los siguientes fueros:
“Esto he o que o Arcebispo ha na vila d’Arçua: O temporal e o espiritual. E o Concello deulle dar dous cobres e facer a o Arcebispo ou seu Vicario dos dous cobre dúas xusticias e deue fazer o xuez e o notario na dita vila. Item cando o Arcebispo veña de Castela ou de roma ou d’en cas do Rey, hanlle de dar os moradores da dita vila un odre de viño e sesenta panes de senllos diñeiros. Item a medad dos portajes e a medad das voces e dos amezios e a outra amedade he do Concello. Item o padrón da iglesia de Santiago d’Arçua.” Labrada, en la descripción económica de Galicia (1804), dice que la jurisdicción de Arzúa tenía en esa fecha 612 vecinos y que sólo había una fábrica de tejas en Sendelle. En Arzúa -sigue diciendo- se celebra feria el día 8 de cada mes y concurre a ella mucho ganado vacuno, caballar, lechones, gallinas, huevos, trigo y centeno. Episodios notables de las luchas civiles que tuvieron por marco esta zona fueron, según Taboada Roca, el sermón pronunciado en Arzúa por Santiago Pastoriza, el 30 de mayo de 1831, con motivo de la bendición de la bandera de los voluntarios realistas, en el que relató los actos de heroísmo de sus paisanos. En un choque de aquéllos com los constitucionales, éstos derribaron la torre antigua de la iglesia parroquial. Tres años después, la villa y comarca de Arzúa fueron testigos de las luchas carlistas y liberales.
Prueba evidente de la importancia histórica de este municipio, atravesado por el camino de Santiago, es la abundancia de casas señoriales esparcias por todo el término. Si bien unas han desaparecido y otras están en ruínas, aún son varias las que se mantienen en pie. Así, por ejemplo, la de Brandeso, de los Montero Figueroa, de la misma familia de la que provienen Rosalía Castro y Emilia Pardo Bazán; la de Orxal, la de Vilantime, la de Bascuas, la de Barrio y la de Sedor, de los Pita da Veiga, descendientes del soldado gallego que hizo prisionero a Francisco I, rey de Francia en la batalla de Pavía. Los principales monumentos son la capilla de la Madalena, antigua hospedería de peregrinos, y la torre de la iglesia parroquial, que data de 1829. Los edificios del ayuntamiento, del juzgado y de la carcel fueron construídos el siglo pasado, gracias a la iniciativa de Barreiro, diputado en Cortes por este distrito.
Todavía se conserva la creencia popular del poder curativo -sólo para el dolor de muelas- de las campanas de Rendal. Los que sufrían este mal tocaban, para curarlo, las campanas cogiendo la cadena del badajo con la boca el Sábado de Gloria. Muy popular es también el dicho, onomatopéyico en parte, atribuído a estas campanas.
As campanas de Rendal
din: quen ten val.

Entre los numerosos hijos ilustres de este municipio es necesario mencionar a Pita da Veiga, Basilio Carril, Xan de Arzúa, los hermanos Souto Vila, Xesús Bendaña, etc.

O xesuíta Tirso González de Santalla na Arzúa do século XVII

O libro “Misiones del M.R.P. Tirso González de Santalla”, do sacerdote xesuíta Elías Reyero, editado en Santiago en 1913 narra as misións do tal Tirso González entre 1665 e 1686, partindo dunhos cadernos manuscritos. Polo que parece, estivo en Arzúa en duas ocasións, a primeira delas entre o xoves 3 e o sábado 10 de xaneiro de 1675, e narrouno así:

Teníamos determinación de volver de allí á Santiago á descansar algunos días; mas el día de año nuevo, después de haber predicado el último sermón y despedido la gente, me hallé sumamente movido á bajar de allí á Arzúa, distante cuatro leguas, por lograr el buen tiempo que Dios envió; y así lo ejecutamos. Fué año nuevo el martes, el miércoles confesamos la gente que había quedado, y el jueves por la mañana nos partimos acompañados de muchos Sres. Rectores de aquel partido, y de un hidalgo llamado D. Juan de Prado, que había asistido con toda su familia á la misión, y tiene su casa legua y media más abajo de Sobrado, muy cerca del camino de Arzúa. Fuimos á comer á su casa, y llegamos á Arzúa á las cinco de la tarde.

A nuestra llegada á Arzúa, afligiéronse algunos, viendo que ni teníamos posada ni comodidad; mas yo los desahogué diciendo, que presto nos sobraría todo, y que allí esperaba yo se había de hacer una gran misión, aunque no estaba publicada, por haber tomado la resolución de darla, después de terminada la de Sobrado el día de año nuevo.

Se nos pegó luego un escribano muy devoto, llamado Carracedo, el cual dispuso que la villa nos diese posada en casa de un hombre honrado, que vivía más abajo de la iglesia. Aquella noche nos dieron de cenar á cuenta de la villa; pero luego llovieron tantos presentes de varias partes, que tuvimos con que pasar sobradamente, y aun para repartir con la gente de casa y con algunos sacerdotes de fuera, que vinieron de Sobrado á vernos y ayudarnos á confesar. Los primeros días hubo pequeños auditorios, por no estar bastantemente publicada la misión, hasta que el domingo día de la Epifanía, fué corriendo la voz. Yo al principio estaba arrepentido de haber venido allí por no ir experimentando fruto muy crecido; mas presto me desengañé.

Hay en aquella villa el octavo día de cada mes una feria de grande concurso, de la cual yo no tenía noticia hasta que llegué á Arzúa; y en la feria fué adonde se dió un gran pregón por toda la comarca. El lunes,víspera de ella, hicimos el acto de contrición por las calles , al cual acompañaron muchos disciplinantes, sin haberles hablado palabra de disciplina. Con esto, y con haber sacado el día de la feria, en la plaza, el alma condenada, y contado el ejemplo de Pelayo, se cogió un admirable fruto. Antes del sermón, fui convocando la gente, por aquellos campos en contorno de la villa, adonde estaba el ganado mayor y el de cerda. Con esto concurrieron al sermón unas diez mil personas, y fué tan grande la cosecha, que cogimos innumerables peces grandes, y acaecieron muchos casos singulares, que quedan apuntados entre otro papel. Vinieron á confesarse muchas personas que eran de ocho y diez leguas, y algunas de la frontera de Portugal. Con ocasión también de la feria acudieron no pocas mujeres, extremadamente necesitadas de remedio, á quienes sus maridos no dejaban salir de sus lugares á confesarse.

Viendo á un niño desnudito, como un S. Juan, y abandonado, le subí al tablado del púlpito, y después de tocar un punto de limosna, dije si había quien quisiera vestir á Cristo en aquel pobrecito. En seguida levantó la voz un hidalgo rico, pidiéndole; y á este ejemplo se colocaron otros cinco ó seis niños, y una niña, que me pidió una señora. Hubo en Arzúa muchas restituciones, algunas de las cuales pasaron por mi mano, y los que las hicieron decían, que aunque se quedasen en la calle y pidieran limosna, querían restituir lo ajeno que poseían. Concurrió allí la mayor parte de la villa de Mellid, distante dos lenguas.

Fundóse en esta misión una numerosa y lucida congregación de la gente principal de la comarca, y después fuese aumentando mucho, llegando á tener más de ciento y tantos congregantes. Hicieron un cuadro grande de tres varas de alto y dos y media de ancho, con nuestra Sra. de la Concepción en medio, y á los lados S. Ignacio y S. Francisco Javier, y cada día, con el rosario que rezan, juntan un punto de meditación.

Antes de acabar la misión, hicieron su procesión de disciplinantes muy devota en que iban cantando los muchachos unas coplas de la pasión; y aunque nosotros dijimos, que más queríamos la disciplina en seco de medio cuerpo abajo, que la de sangre en las espaldas, no pudimos contener su devoción. Cuanto más adelantaba la misión más era la moción, é iba viniendo una gotera tan continuada de gente, que si no levantamos velas, tuviéramos allí qué hacer dos meses. Fué, pues, necesario cortar; y así salimos de allí el 19 de Enero, víspera de S. Fabián y S. Sebastián, llegando á descansar al colegio.De allí á la cuaresma, gasté el tiempo en hacer treinta y dos pliegos de adiciones al libro de los escotados; y otros ocho pliegos de una carta ó memorial á los Príncipes y Prelados, llenos de motivos para reformar este abuso.

A segunda vez que estivo en Arzúa, a finais do mesmo ano 1675 contouno así:

Con singular providencia de Dios, habiendo determinado pasar desde Sobrado á Santiago á descansar unos días, después de año nuevo, en que se acabó aquella misión; me hallé de repente movido á venir á Arzúa, tomando ocasión del buen tiempo que Dios nos envió. Fué esta traza de la divina providencia para la salvación de muchas almas; pues vinimos cuatro ó cinco días antes de una feria muy numerosa, que hay allí, el octavo día de cada mes. Muchas mujeres devotas casadas ó doncellas no las dejaban sus maridos ó padres, ir fuera á confesarse, diciendo que hartos clérigos tenían por allí, y con ocasión de esta fe podían ir lejos encontraron entonces el remedio, porque Dios se lo trajo cerca. En aquella feria fueron sin número los que se resolvieron á confesar sus pecados por haber visto el retrato del alma condenada, y oído el ejemplo de Pelayo; muchas de las cuales estaban en su imaginación totalmente desahuciadas del remedio que que venían á buscar de cuatro, cinco, seis y siete leguas.
Algunas veces me sucedió hallarme tan acosado y oprimido de la multitud de penitentes, que estaban sobre mí y no dejaban confesar, que con un género de impaciencia, y para ponerlos en razón me salí de allí huyendo del tropel; y Dios dispuso esto para que, al salir, me hablasen al oído algunos pecadores diciendo: Padre confiéseme, porque tengo un pecado gravísimo, que jamás he confesado, con que conociéndolos los llamaba. Una persona tan impedida, que tardó dos días en caminar dos leguas que había de su feligresía al lugar de la misión, tenía pecados horribles de sesenta y seis y setenta años atrás; y vino movido de la fama á buscar el remedio.

Yendo por un camino, y habiéndome apeado á hacer colación, me llamaron á confesar á una enferma. Era esta una doncellita de trece á catorce años, que estaba sobre unas pajas y muy en los extremos. Parece me llevó Dios allí para su salvación; pues no se atrevía á confesar con su cura, lo que había callado otras veces. En cierto lugar atajó la misión un grande escándalo, que estaba para suceder; porque un hombre tenía hecha llave falsa para entrar en un convento á comunicar deshonestamente á una persona, y vino movido de los sermones á confesarse conmigo, y no le quise absolver hasta que me trajera la llave, que estaba en poder de aquella mujer.

José Joaquín Barreiro Ferro, primeiro deputado por Arzúa

Na segunda metade do século XIX e a principios do XX, o Distrito de Arzúa estivo representado no Congreso dos Deputados. No mes de nadal do ano 2019 publicouse o número 32 do Boletín do Centro de Estudos Melidenses – Museo Terra de Melide, que contiña o artigo “Deputados a Cortes polo Distrito de Arzúa (1846-1923), obra de Armando F. Cascón Rodríguez e Fernando Suárez Golán. A continuación reproducimos o apartado adicado dentro do mencionado artigo a don José Joaquín Barreiro Ferro, o primeiro en representar nas Cortes ás terras de Arzúa.

As eleccións do 6 de decembro de 1846 foron as primeiras nas que se aplicou a elección de deputados por distritos uninominais. Emporiso, a lei electoral de 1846 configuraba tamén un verdadeiro réxime oligárquico ao establecer un sufraxio censitario moi restrinxido que limitaba o corpo electoral a 97.000 varóns, por suposto, maiores de 25 anos, o que supoñía tan só o 0,8 por cento do total da poboación española. Deste xeito, o distrito electoral de Arzúa, formado polos partidos xudiciais de Ordes e Arzúa, non sumaba máis que 243 electores, dos que votaron 173, é dicir, o 71 por cento do censo; todos eles optaron pola candidatura de José Joaquín Barreiro Ferro.

José Joaquín Barreiro naceu, segundo os nosos datos, o 24 de xuño de 1818 no pazo de Vieite, en Boimorto, se ben outros autores o fan nacer en Santiago en 1814. Procedía polos dous costados da fidalguía rural galega. Polo pai, Fernando María Barreiro Moscoso, proviña da casa dos Barreiro de Arca, O Pino; pola súa nai, Juana Ferro Baleato, entroncaba coa Casa Grande de Castrofeito. Estaba, por conseguinte, moi vencellado ao Distrito de Arzúa polo que foi elixido deputado nas eleccións de en 1846, 1848 (parcial), 1850, 1853, 1857, 1858 (xerais e parciais), 1863 e 1864. Sempre obtivo a totalidade dos sufraxios emitidos, excepto en 1853 e 1864 cando lle faltaron un e dous votos, respectivamente.

Casou dúas veces, a primeira delas con María Luisa Taboada, filla dos Señores de Tor, o que consolidou a súa posición entre a fidalguía e a aristocracia galega. En segundas nupcias casou con Alejandra de la Riva, o que posibilitou a súa aproximación á alta burocracia compostelá. A boa posición dentro da sociedade galega e as redes familiares tecidas nos seus dous matrimonios seguramente contribuíran á súa primeira elección como deputado a Cortes cando só contaba con arredor de trinta anos. Así e todo, a pesares da á súa xuventude, Barreiro Ferro formou parte da liña máis conservadora da política dende un primeiro momento, o que manifestou fundamentalmente a través do voto, pois as súas intervencións na vida parlamentaria do largo período durante o que foi deputado foron practicamente inexistentes. Na súa primeira lexislatura, entre 1846 e 1850, cunhas eleccións parciais polo medio en 1848, formou parte de dúas comisións de etiqueta, pero non falou en ningunha sesión. Consta, en cambio, que estivo ausente en numerosas ocasións. Saíu elixido de novo para a lexislatura de 1850 a 1851, pero tampouco participou nas sesións; pola contra, participou en tres comisións, aínda que de escasa relevancia: na creada para recibir e despedir á raíña Isabel II na sesión de apertura das Cortes, na comisión de peticións e na formada para a reelección de Baltasar Anduaga. Cos seus votos, en cambio, apoiou durante estas dúas lexislaturas todas as mocións presentadas polos conservadores que significaban a defensa da unidade católica e do Romano Pontífice, defendendo en particular a expedición a Italia en 1849 en apoio do papa Pío IX.

Nas eleccións de 1851 foi derrotado por Jacobo de Andrés, pero volveu ser elixido en 1853 nunhas eleccións cun número de electores aínda máis restrinxido e nas que recibiu 65 dos 66 sufraxios emitidos. Así e todo, a súa acta foi declarada grave e non chegou a ser aprobada antes de rematada a lexislatura. As eleccións de 1854 realizáronse por circunscricións provinciais, polo que Barreiro Ferro estivo ausente das Cortes ata 1857. Entón recuperou a acta polo Distrito de Arzúa, nas eleccións do 25 de marzo, coa totalidade dos sufraxios emitidos ao seu favor. O 27 de marzo renunciou ao cargo, pode que por enfermidade, xa que consta que o estivo, ou ben por incompatibilidade co posto de xerente do Banco da Coruña. Non obstante, un mes despois, foi reelixido na elección parcial do 25 de abril de 1858, e de novo nas xerais do 11 de outubro do mesmo ano. Nesta última lexislatura formou parte dunha comisión que debía informar sobre certas pensións de viuvez e, na lexislatura de 1861-1862, da comisión de contestación á Coroa, que aínda que era importante só funcionaba a comezos de lexislatura, e tamén na que debía informar sobre certas pensións de viuvez. Volveu a ser reelixido en 1863 e mantívose como deputado nesa lexislatura e na seguinte de 1864, tempo no que formou parte da comisión que debía tratar sobre a prórroga para o remate do ferrocarril a Santiago de Compostela ao porto de Carril. Foi esta á única das comisións nas que participou que tivo certa relevancia e unha relación directa con Galicia; así e todo, é seguro que fóra das Cortes exerceu con habilidade a función tutelar dos veciños do seu distrito, o que explicaría porqué o mantiveron durante un período tan dilatado, e con escasas interrupcións, non só como o seu representante no Congreso senon tamén como deputado provincial, que o foi entre 1844 e 1847 e de novo dende 1856 ata 1863. De feito, en outubro deste último ano, publicáronse unhas Décimas celebrando a súa reeleción para o Congreso dos Deputados polo Distrito de Arzúa e gabando as súas virtudes.

A lexislatura de 1864 a 1865 foi a primeira, e tamén a única, na que interveu activamente nas sesións do Congreso: o 10 de xaneiro de 1865 preguntou ao ministro da Gobernación sobre a elección dun conselleiro supernumerario na Deputación Provincial da Coruña contraria ao artigo 53 da lei para o goberno das provincias; o 7 de febreiro volveu a tentar interpelar ao Ministro da Gobernación, pero foi privado da palabra polo presidente do Congreso; na sesión do día 10 do mesmo mes presentou as exposicións da vila de Melide, o concello de Santiso e o partido xudicial de Arzúa contra o anticipo forzoso de 600 millóns de pesetas que o ministro de Facenda propuxera ás Cortes para facer fronte á elevada débeda; por último, o 14 de febreiro preguntou, de novo ao ministro da Gobernación, polo nomeamento como alcalde e tenente de alcalde en dous concellos do Distrito de Arzúa de individuos procesados criminalmente e condenados á prisión antes das eleccións, obtendo por única resposta a dilación da mesma. Dende 1865 estivo fóra do Congreso, ata que foi reelixido en 1869 nunhas eleccións realizadas 228 en base a circunscricións provinciais, nas cales, segundo sinala X. R. Barreiro, concorría nunha candidatura católico-monárquica, formada por carlistas e neocatólicos.

Ademais da representación do Distrito de Arzúa no Congreso dos Deputados, José Joaquín Barreiro Ferro obtivo ao longo da súa vida unha chea de destinos e servizos especiais, algúns deles magnificamente remunerados: vocal do Consello Provincial da Coruña, secretario do Goberno Político da Coruña, en 1848; inspector de Correos e Postais, entre 1859 e 1854; xerente do Banco de Santiago, en 1856; comisario rexio do Banco da Coruña, en 1858; gobernador ou xefe político da provincia da Coruña, en 1865. Tamén recibiu honores e condecoracións como a Cruz da Real e Distinguida Orde Española de Carlos III en 1844, o nomeamento de secretario honorario da raíña Isabel II, e o título de comendador de número da Real Orde de Isabel a Católica, entre outras. Foi, ademais, socio fundador do Colectivo Circo de Arzúa en 1859.

Finou en Madrid o 6 de xuño de 1870.

Unha chusca visita

Na sección “De sol a sol”, do xornal “La Voz de Galicia”, o 4 de abril de 1960 apareceu un relato co título “Un extraño forastero”. Firmao Bocelo, que foi o pseudónimo do periodista Pedro de Llano (director de “La Voz de Galicia”, “El Ideal Gallego” e “El Progreso”). Reproducímolo a continuación:

Apareció por Mellid y su aspecto impresionaba. Paraguas al brazo, cámara fotográfica al hombro, creo que bombín y una rigidez de ademanes que a algunos vecinos les pareció tipicamente inglesa.

-Debe de ser un personaje importante – se comentó.

Un peón caminero le ofreció sus servicios. No fue fácil entenderse, pero por fin aquel extraño caballero aceptó, y entre él y su acompañante sostuvieron durante horas un diálogo pintoresco, a base de señas. El extranjero supo dar a entender que quería vino, y se le sirvió; más tarde entró en un café donde pidió algo que nadie supo entender.

-Abeta…-decía, o algo así.

Resolvió el problema una chica que portaba un par de cafés. Era café lo que quería. La segunda vez, su acompañante ya lo pidió en idioma extranjero.

-Duas abetas…

Como no lo entendían, aclaró con suficiencia:

-Dous cafés, home. A ver si entendedes…

La cosa se puso mal cuando el forastero indicó por señas que quería dormir. Antes hizo cavar un poco al peón, para saber en qué trabajaba. Después fue llevado a una pensión, y no le gustó. La segunda tampoco. Entonces expresó su deseo de trasladarse a Lugo, y le trajeron un taxi que tampoco le agradó.

Alguien, más astuto, le mostró un mapa de Europa y le pidió indicase cuál era su país. Le fueron señalando varios: Inglaterra, Francia, Alemania… Decía que no. Por último, manejando el dedo como una ruleta, y mirando al tendido, dejó caer el dedo olímpicamente sobre Rumanía.

-Xa me parecía a mín. E un espía ruso -comentó su solícito acompañante. Y salió disparado en busca de la Guardia Civil.

En presencia del tricornio el extraño personaje se mostró mucho más claro. Cuando se le pidió la documentación, ya supo contestar:

-Inmediatamente, señores…

-Logo sabe falar…

Resultó ser un paisano de Arzúa.

-No creo que sea ningún delito vestir de esta manera y hablar por señas-explicó.

Y le dieron la razón, incluso cuando se le pidió la licencia de armas porque se le había visto asomara una pistola del bolsillo. Era de agua…

Todavía hoy en Mellid -la visita ocurrió hace unos días-, la gente se ríe de tan chusca visita. Y sobre todo el doctor Lafuente, joven y dado al humor, que según me cuentan, pasó uno de los ratos más felices de su vida.

BOCELO

| Moitas grazas a Jesús Bendaña que nos enviou este recorte de prensa

Eleccións municipais de 1903 anuladas

O xornal “El Correo de Galicia” publicou o 19 de decembro de 1903:

La Comisión provincial anuló las elecciones municipales ultimamente celebradas en los Ayuntamientos de Boimorto y Arzúa, en donde impera el más relajado y brutal de los caciquismos que se conocen.

Hora es de que las cuadrillas que se enseñorearon de los destinos administrativos del distrito de Arzúa, terminen de asolar aquel país, encomendándose á los tribunales de justicia (ya que no á la Guardia civil como era la derecha), pongan en claro los mil atropellos y abusos cometidos con los infelices montañeses en Boimorto, Sobrado, Mellid, Santiso y Arzúa.

Los hombres honrados así lo esperan, y el país en masa lo ansía febrilmente.

Ao rio Iso o nome trouxéronllo os romanos de Turquía

Nun interesante artigo que se pode consultar na páxina celtiberia.net, escrito por Celso Alberte Magariños Costas e titulado “Os romanos na comarca de Arzúa” deféndese a tese de que o Río Iso foi así bautizado pola Lexión IV Macedónica, enviada no ano 19 a.C. polo emperador Augusto ao mando de Marco Vipsanio Agrippa.

Non hai ningunha inscrición ou documento que constate a que Agrippa pasou por Arzúa coa Lexión IV., aínda así, a tese do artigo que mencionamos é que esa lexión planeou e construíu a Vía XIX de Braga a Astorga que, seguindo con esa teoría, atravesaría Arzúa vindo de Melide. Como indicios probatorios da presencia da Lexión IV Macedónica en Arzúa, mencionase o nome de dous ríos da comarca: o Pella (hoxe río Boente) e o Iso. Tanto Pella como Ysso son nomes de cidades macedónicas que terían inspirado aos xeógrafos que acompañaban a Agrippa para poñer nome aos nosos ríos.

|Os romanos na comarca de Arzúa

O derrubamento da torre da igrexa por soldados constitucionais

Un fato de soldados constitucionais derrubou a torre vella da igrexa de Arzúa no contexto da restauración do absolutismo por Fernando VII despois do trienio liberal. Daquela había dúas torres, a actual (iniciada en 1820 e rematada en 1829) e a antiga que estaba do lado do sacristía, na Rúa das Dores. Este feito atopámolo recollido en tres sitios distintos, sen coincidencia na data. A fonte máis antiga é o sermón que o 30 de maio de 1831 pronunciou en Arzúa na bendición da bandeira do batallón de voluntarios realistas de Arzúa don Santiago Pastoriza , Taboada y Martínez.

Y ¿que diré tambien de lo ocurrido aqui mismo y en estas mismas calles la noche del 19 al 20 de Marzo del mismo año (1823), donde 12 hombres con su Comandante (José Ramos) y un subalterno (Antonio García) de la intrepida partida de la Mota hicieron rendir las armas á discrección á veinte y tantos soldados constitucionales con su Oficial, persiguiendo y batiendo acto continuo con igual denuedo y bizarría en las alturas de la Castañeda y puente Rivadiso las tropas revolucionarias que de Mellid venian en su ayuda y socorro, y que despues en gran numero volvieron de noche solo á vengarse de las campanas que hicieron pedazos?

No artigo de Aureliano Pardo Villar, publicado no número 133 da revista “Nos: boletín mensual da cultura galega”, o 15 de xaneiro de 1931, nárrase así o mesmo feito:

Arredor do ano 1824 os condenados dos Constitucionaes, destruiron a torre antiga, sita no muro da cabeceria da sancristía, estragando tamén as campás; i-entón houbo d’erguer a nova torre na fronte do edifizo (…)

Na guía elaborada por Eduardo Aurelio Cacheda Vigide, que publicou editorial Everest no ano 1987 (edición en galego de 1988) co título “Arzúa no Camiño de Santiago” (ISBN 8424199219) dise na páxina 19:

(…) o día 30 de maio do 1831, os constitucionais derrubaron a antiga torre da igrexa, que estaba na parte de atrás da mesma, onde hoxe está a sacristía.

Cremos que Cacheda erra na data: o 30 de maio de 1831 foi cando se dou en Arzúa o xa mentado sermón de Santiago Pastoriza, Taboada y Martínez, pero a torre debeu ser derrubada na noite do 19 ao 20 de marzo de 1823.

Pregón de Antón Fraguas na IX Festa do Queixo

O 4 de marzo de 1984, cando contaba 78 anos, Antón Fraguas Fraguas o galeguista, historiador, antropólogo e etnólogo a quen se lle adicou o día das letras galegas en 2019 estivo en Arzúa lendo o pregón da IX Festa do Queixo que conservamos grazas a que se recolleu no número 2 da revista “Uilla noua: voceiro arzuán” en marzo do 1986. Antón Fraguas tamén foi o pregoeiro da Festa do Queixo nos anos 1976 e 1977. A continuación transcribimos o contido das páxinas 26 e seguintes daquel segundo e último número de Uilla noua:

Fai mais de cincuenta anos que pasei por iste camiño e por iste pobo, na compaña de outros amigos pra percorrer as terras de Melide a arrecadar datos pra facer o estudio da comarca. Na casa onde paraba o coche de línea había nun departamento adicado a comedor unhas pinturas murales feitas por un entonces xoven pintor e poeta, Prado Díaz, que índa vive en Compostela. Levo dende aquela data pasado moitas veces por estes camiños e tamén meditado moito no seu pasado que se apoia na prehistoria e na estampa xeográfica do presente.

As terra Arzuáns mostran moitos restos de mámoas e de castros que nos axudan a comprender as raices de vellos estamentos e a importancia do lonxano poboamento; xa fixo en lugares onde podia desenrolar a súa vida. Viñeron xentes de fora e impuxeron novos rumbos, a vida cambeou de un modo semellante a como vai cambeando de un modo semellante a como vai cambeando nos nosos días. Abríronse camiños e orgaizouse millor o comercio, cultivaronse maís terras porque había mais poboación pra manter, os veciños deixan o castro e aséntase na encosta e no val. As vellas calzadas románs chegaron ós nosos días e o carro, tan gasalleiro, sempre troupeleo con aires de muiñeira, cando valeiro baixaba pola corredoira empedrada, e cantaba ledizoso cando iba cargado pro curral do seu amo.

Á calzada román ve emparellarse outro camiño, o Camiño Francés, que foi tan grande a súa importancia que a sú roita foi camiño por excelencia. Foi camiño de pelengríns, de Santos, de Reises, de tremendos pecadores, de grandes artistas, de de furibundos ladróns. Nos momentos de mais movimento de xentes pra Compostela, Arzúa tiña unha muralla pra defenderse de peligrosos viaxeiros, pero tamén, claro está, pra recaudar os dereitos de portádego. É, precisamente, por semellantes cobranzas polo que sabemos dos seus muros. O señor da Vila era o Arcebispo de Santiago que ten uns dreitos especiales ben especificados nos Fueros: no dreito de portádego sinala a perceución de cada uno con istas verbas: Item ha mas el dicho señor la mitad de portaje a la otra meitad lieuala el concejo del dicho lugar por privilegio que ovieron de los Arçobispos Don Beringuel e Don Pedro, para faser la cerqua: e fueles otorgado por once años que son pasados e mais seis anos: e agora cógenlo sin privilegio nin confirmación vuestra. Están coa cerqua, é decir coa cerca, como se chama a muralla de Santiago nun gran tramo onde había unha imaxen da Virxen nun nicho, e índa hoxe se chama así. O Arcebispo Don Beringuel, é don Berenguel de Landora contra quen loitaron os composteláns que desexaban impoñer o poder civil independente do eclesiástico, o poder dos leigos sobor do poder eclesiástico. Quizais por os acontecimientos composteláns non fai reclamación ós alcaldes de Arzúa que cobran xa fora do tempo que lle deran. o outro Arcebispo é don Pedro V que morre no ano 1351.

O Camiño Francés ten a súa guía dende moi antigo e Arzúa queda no medio de dúas estacións que se citan por Aymerid Picaud: Castaniola, como di o Calixtino, Castañeda, e Ferreiros. A Castañeda era moi importante polos fornos de cocer a cal porque eiquí facíase o cemento, como lle chama Walter Starkie, e as pedras de cal traíannas os pelengríns dende Triacastela, localidade que se atopa no Camiño despois de pasar o Cebreiro e Liñares, a pouco de entrar en Galicia, era como unha penitencia imposta por cada ún, a seu gusto, pra contribuir dese xeito á obra da Basílica Xacobea. E maís preto de Arzúa, ahí en Ribadiso, xusto ó pasar o río pola ponte vella, que colle o camiño dreito que baixa dende a volta da Portela, atópase unha casa arruinada, foi un Hospital que se chamaba Hospital de Ribadiso e pertenecia o gremio de plateiros de Santiago. Atndía os pelegríns, curándolle as feridas principalmente dos pés, os pelengríns parolaban e así xurdían contos e lendas, historias de Santuarios, milagres de Sanotos e loitas de señores ou amores de princesas e das damas dos castelos. Os veciños de Arzúa escoitaban de mañanciña cando saian pro agro para oir algún canto de viaxeiros en línguas aleas, e poida que algunha vez un troveiro fixera un recital de namorado acompañado con dulzaina ou zanfona, a algunha fermosa arzuana.

Os viaxeiros que escribiron do seu viaxe teñen notas curiosas, certas inesactitudes e cargan a mais non poder as notas ruíns que lle cadrou de atopar. E pra que vexan un exemplo reparen no que dí Jerónimo Münzer no seu relato: “O día 21 de nadal, escribe Münzer, despedímonos de Santiago i-encamiñámonos a Ferreiros, aldea a cinco leguas de aquela cidade, onde tivemos fementido hospedaxe. Ó seguinte día fixemos unha xornada de nove leguas pasando polo lugarexo de Melide, e por Segonde; o 24 chegamos a Portomarin, e, dende alí, atravesando un gran río e o cabo de oito leguas a Sarria. Toda esta comarca é fertil índa que montañosa e pouco poboada; a carne de porco e nela o alimento principal, e verdadeiramente que a xente do país é porca sobre toda ponderación”.

Como lle chamou lugarexo a Melide, escoitemos o que nos dí outro relator, Antonio de Lalain, señor de Montigny, na descripción do viaxe de Felipe o Fermoso, a quen acompañou nos dous viaxes, fala así dos mesmos lugares, sendo moi pequena a separación dos anos: “O martes oito de marzo, refire Lalaing, oída a misa foron a parar a Ferreiros, cando habían camiñado cinco leguas. (Cearon e durmiron alí). O mércores camiñaron catro leguas, logo comeron en Melide, vila fermosa pero pequena; é condado e hai alí castelo. E despois camiñaron cinco leguas e aloxáronse nun pobo chamado Guntín”. Ahí temos a diferencia. Este, o señor de Montigny, comeu e durmeu en Ferreiros e atopou as cousas ben e todo limpo; pero onde se descobre millor a diferencia é na referencia a Melide, pra Münzer é un lugarexo, usa a clásica forma despectiva, mirou e non soupo ver; en troques pro señor de Montigny é unha vila fermosa. Facemos a cita pra que non pensemos que por ser extranxeiro xa vai facer loubanza da nosa terra.

Hai que destacar tamén o fenómeno románico mais ou menos relacionado co Camiño Francés pero sempre realizado polos canteiros galegos, e, como unha constante; a vida, a vida campesiña afincada á terrra na que cada primavera é unha espranza e cada outono unha gozosa regalía das colletias, xa nas arcas trigos e centeas, e as castañas nos canizos. É interesante ouservar a chegada de novos froitos, o millo e as patacas, e o planteamento de pagos de rendas, cando estan plantas teñen xa un volumen cobizoso nas sementeiras.

A terra arzuán é terra onde os soutos de castiñeiros cubrían notables exensións de encostas nas veiras dos ríos, foron desparecendo e hai necesidade de retornar a esta noble planta que da beleza a un lugar, sabroso froito e madeira de gran calidade. Índa hani no paisaxe o carballo trunfante, as grandes carballeiras gala de moitos lugares, tamén elas tiveron moitos nemigos: a construcción de vivendas, os maquinismos de labranza, os barcos, as travesas do tren e o lume. De vez en cando pérdese un carballo tipo, un carballo co seu nome como o Carballo das mentiras, en Calvos de Sobrecamiño, non era un patricio como o de Santa Margarita de Pontevedra, era un árbol emprazado na veira do camiño disposto de tal xeito que permitía sentarse ó seu redor de un modo natural polo rebaixe da terra, agora sentábanse na súa veira os veciños que tiñan os seus parlamentos denantes da Misa, noutros tempos debeo ser no carballo onde se xuntaban o Consello parroquial, e quizais de tales xuntanzas acadara o nome. Inda quedan grandes chouzas e carballeiras como a da Castañeda que fai a maravillosa estampa diante da casa de Saavedra e a Carballeria da Illana da que hai de lembrar a cantiga da costureira a que fan unha pregunta pra ónde se vai seu corazón e da unha curiosa resposta pra que ninguén intente minguar a súa ilusión:
– Costureiriña bonita díme donde fas o niño:
– na Carballeira da Illana, no máis alto carballiño.

Na economía arzuán ten unha importancia moi grande o gando. no século pasado eran moi numerosas as greas e os rebaños. nun certamen que se celebrou en Santiago con motivo das Festas do Apóstolo o 25 de Xullo de 1861 gañou un premio de 200 reas un potro de dous a catro anos, Don Antonio Sánchez Barallobre, natural de San Xulián de Cumbraos. Era un concurso de gando pra estimular ás xentes a seleccionar o gando. Pero temos que facer eiquí unha distinción: as vacas. Una aforismo galego dí: a vaca é a pipa do labrador. Deica agora a vaca foi todo pra un labrador e na maior parte de Galicia os veciños sentíanse solidarios no caso de que unha vaca caise por un barranco e rompese unha perna, había que sacrificala e os veciños iban todos mercar carne para axudar á perda. A xugada era o motor de todo o traballo: carro, arado e grade funcionaban tirados na maior parte das familias, por unha xugada de vacas; unicamente os carreteiros tiñas as xugadas de bois e os labradores mais podentes. O dono vía nas vacas, na xugado o seu gran amparo. Vai desaparecendo a tracción animal, o carro. Agora que os estoupidos do tractor apagaron o seu canto lembremos os versos de Cabanillas: “Meu carriño!”

Carriño forte e xeitoso
meu carriño
arrolador e mimoso
como o berce d-un meniño!
Meu carriño cantareiro!
O de xuga e cabezalla
coa puntiña da navalla
pulidos da miña man!
Sempre ó paso, sempre xuntos
entre estripos e entre frores,
cantemos nosos amores,
sin sair do noso chan!
Meu amor de carreteiro!
Meu carriño!
O do eixo de ameneiro
e os canizos de sanguiño!
Lévame, meu carro, leva,
pola meiga terra nosa
que a miña alma saudosa
lonxe d-ela non se afai.
Lévame por onde escoite
a fala doce e sentida
entre biscos deprendida
no colo da miña nai!

O poeta ten pro carro unha saudosa despedia:

Oxe corredoira abaixo,
mañán corredoira arriba,
mentras ti dures e eu viva
teremos un camiñar.
E cando ti xa apodrezas
e eu dé o laio derradeiro,
que fagan do teu chedeiro
a caixa pra me enterrar!
O do eixo de ameneiro
e os canisos de sanguiño!
Meu amor de carreteiro!
Meu carriño cantareiro!
Meu carriño!

A desaparición do carro como a desaparición da cociña de lareira é unha mostra de gran transformación. O carro morre sin que se teña despenalizado o seu canto nas vilas e cidades. Quizais inda alguén lembre a tabua co letreiro; VEHICULOS 10 Km. a la hora. PROHIBIDO EL CANTO DE LOS CARROS. Por eso outro poeta Eladio Rodríguez González, adicoulle tamén os seus versos dándolle consellos:

Non te mentas de romplón
por onde haxa pedrugallo.
Vaite ben a modo, ô son
da tua rítimica canción,
que nos eidos é traballo
e nos campos oración.
Cánsate nos teus camiños,
enzoufate nos bulleiros,
espíñate nos espiños,
máncate nos comareiros
e mollate nos lameiros
dos tarreos campesiños…
Mais non entres na ciudade,
pois se te sinten cantar
xa non te deixan pasar
no nome da autoridade…
E non te vaias rogar
que xa te virán buscar
por propia necesidade!

Como un tubrión que vai arrasando xa poucos carros quedan soio nas terras moi quebradas seguirán usando por agora, o seu carriño. Quedan as vacas liberadas do xugo e do trobo, pero a vaca seguirá sendo o anmial familiar tan mansiñas que chamadas dende lonxe viñan, como un can, pra comer un codelo de brona ou unha espiguiña nova, e a súa crianza facíase on delicadas atencións porque na vaca encerrabase unha ilusión como refiren versos de Crecente Vega, adicagos a unha becerra, a unha pucha mal mantida, que comprou por trinta reás:

A MIÑA PUCHA

Cavilando coma un toldo,
entre trasgrolo e trasgrolo
pensaba na cama eu solo
como poerme en gado meu.
Ter vacas miñas! Canté!
Pro fai falla ter un pé.
Ti cómo farás José?

Maxinando n-isto eu,
Anxela dime baixiño:
Sabes en qué penso homiño?
En pillar outtro camiño.
Ou non val Pepe d-Hermida
mais que pra tirar dun raño?
Merca unha puchiña, diaño,
anque sea como un año,
pra empezal-a nosa vida.

E aforra que aforrarás,
hoxe un can, mañán dous cas,
â conta dos meus xornás
merquei onte na Barqueira.
Non é moi grande a becerra,
óra que é moito por terra.
Non me baixou unha perra
dos trinta, e fixen boa feira.

Os pés esquerquenadiños
ten, e os osos ispidiños
coma as pedras dos camiños,
e o pelo repuluxado
coma os dentes dun rastrelo.
Tocoulle pouo farelo,
que nadia dí como o pelo
se ven de man probe o gado.

Ven de pasar fame pura;
pro ten oso e armadura
pra botar boa figura
o día que ande ben chea.
E anque é hoxe unha pataca
e como os cainzos fraca,
hei facer dela unha vaca
como as millores da aldea.

E logo hasta é tan mansiña!
cando seu dono a acariña
pandéase, e tan quediña
se queda como unha pedra,
sin moverse ben nin mal.
Que é tolamia? Non é tal,
que anque sea un animal
tamén co cariño medra.

Becerriña que remós,
ti has-me de dar puchos bós,
ti serás meu ben de Dios,
pra que a fame non me anubre.
Ti no aleitar has de ser
unha fonte, si Dios quer,
e os meus fillos hei manter
co leitiño do teu ubre.

Por ti de probe hei salir.
en tí vexo o meu porvir,
o empezo do meu vivir,
o comenzo do meu gado.

Con qué pracer te aloumiño,
miña pucha, meu cariño,
a de esqueleto ispidiño
e pelo repuluxado!
teño de facerche un traxe;
heite por de boa peñaxe
co millo da miña ucha…
O que é se Dios te me deixa.
Miña becerriña teixa!
meu cariño. Miña Pucha!

En Arzúa tiña que ser moi boa a carne de vaca como podemos demostrar léndolles un mandato do Fuero da Vila. Hai que ter en conta que o Arcebispo de Santiago, como xa se dixo, era señor da Vila, e o Fuero dí: “En el dicho lugar de Arçua da el concejo al señor (niste caso o señor como acabamos de decir é o Arcebispo) cada que fuer o vinier a Castilla e pasar por y un odre de viño e sesenta panes unha perna de vaca.”

Agoraa diremos: falouse do gando, das vacas, do leite e preguntámonos a nos mesmos: e os queixos? Do queixo non fala o Fuero pero temos un documento o que non se lle borrou a tinta. Trátase dunha representación dos queixos arzuáns o lado das empanadas de lamprea de Padrón, o caldo na pota eo viño quizais da Ulla ou do Salnés. Todo un banquete de bodas. Están esculpidas tales viandas en fino granito nas ménsulas do Pazo de Xelmirez en Santiago, no gran comedor onde se representa unha boda de moito fuste; Sánchez Cantón cree que poder ser a boda de Alfonso IX de León, este rei morre en 1228, polo tanto dende fai mais de 700 anos os queixos de Arzúa formaron parte das boas comidas. Non variaron de feitío, nin de tamaño, son redondos e completamente planos. Fomaba parte o queixo arzuán das grandes comidas, das máis vistosas comidas. Algún tempo cantábase na ruada a cantiga do queixo, millor do que comía o queixo; do criado que louvaba a fartura na casa do seu amo:

A mañán almorzo queixo,
ás doce queixo con pan,
á tarde merendo queixo
e á noite queixo me dan.

Alguén me dixo unha frase atribuída a Marañón: ningunha comida de queixo nin sin queixo. As verbas do ilustre escritor recomendan o consumo de tan delicado manxar, e sendo consello de médico índa debe ser mellor acollido. E posto que espigamos no Cantigueiro lembremos a petición primeira que se fai do leite, materia prima pra outer o queixo:

Eu pedinlle o leite a vaca,
a vaca pideume herba,
e pedínlle a herba ó prado
e o prado pideume a rega.

A vaca non é un animal eisixente pero o agricultor, ou quizais millor a agricultora, conoce moi ben os alimentos que dan millor calidade de leite que se traduce seguidamente nos queixos por iso hai o quiexo da nabiza, o quixo da palla seca, o queixo da millarada, e índa se poderá distinguir a calidade dos prados, a auga coa fariña ou co relón, toda unha encadeada alimentación fará o queixo máis ou menos mantecoso dende o que regaña e se desmorona co seu peso, deica o que se mantén sin corte nin arruga. Calquera fará declaran a quen non comeo canto quixera comer e dí: Eu do queixo non me queixo, queíxome polo que deixo. Ou do que compara a ración do queixo coa do pan e dí: A min tanto queixo como pan, nunca mo dan.

Inda hai outra escolla o leite de determinada vaca, polo menos é razón que teño escoitado decir cando alguén matizaba o sabor dun queixo. Tén tamén a súa adiviña: Blanco sin cal nin neve, roda que non fai rodeira e ollos que nunca ven. Sábela adiviñadeira. Tamén o refrán tén os seus exemplos no queixo, así digamos como exemplo: O trigo e o centeo mercalos na eira, e o queixo na queixeira.

Veciños da Terra de Arzúa a vosa Festa renova o mérito extraordinario do traballo.

Antón Fraguas

Un tío que non é tío

O 10 de setembro de 1903, no que foi o seu número 9191 o “Diario de Pontevedra: periódico liberal” recolle unha intrincada historia familiar que reproducimos a continuación:

Falsificación en documento público.-Despojo de bienes.

El juzgado de A Coruña entiende en un proceso por falsedad en documento público, muy curioso, ciertamente, por las circuntancias que en él concurren.

El día 12 de Mayo de 1902, se presentó en la notaría del Sr. Viñes Gilmet un individuo desconocido que dió el nombre supuesto de Bartolomé Barreiro Guntín, acompañado de Carmen Ares Barreiro, sobrina de Bartolomé á quien el desconocido suplantaba de acuerdo con ella.

Todos son vecinos de Arzúa.

En la notaría manifestaron que deseaban ratificar un documento privado de venta de varias fincas enclavadas en el partido de Arzúa, hecha por Bartolomé á favor de dicha sobrina.

Por no conocerles el notario, exigióles éste á los otorgantes la presentación de testigos de conocimiento.

Volvieron poco después á la notaría llevando como tales á Agustín Roberes Gonzalez y Pablo Rogado Naveira, vecinos de aquella ciudad.

Cumplidos los requisitos legales, el notario extendió la escritura elevando á documento público el referido documento privado.

El mismo sujeto otorgó, fingiéndose tío de Carmen, en favor de ésta, la escritura de permuta de otras fincas enclavadas en la parroquia de Villamor, ayuntamiento de Mellid.

Firmaron ambos documentos los dos testigos y no lo hicieron los otorgantes por no saber escribir.

Reclamando los bienes.-Se descubre la falsedad.

Hecho todo esto, pagaron los correspondientes derechos á la Hacienda y recogieron las copias fehacientes para que Carmen pudiese acreditar su derecho sobre las fincas que aparecían por ella adquiridas.

Tan pronto llegó a Arzúa solicitó Carmen del juzgado de primera instancia de aquel partido que le diese posesión judicial de los bienes, y por esto se descubrió la falsedad.

La sorpresa del auténtico Bartolomé Barreiro al enterarse de todo, no es para ser descrita.

Fué el hombre precipitadamente á la Coruña y consultó el caso con el abogado señor Linares Rivas (don M.).

El juzgado comenzó entonces la instrucción de diligencias para depurar los hechos denunciados.

Comparecieron ante el juez los empleados de la notaría y allí reconocieron á los dos testigos y á la mujer, pero no al supuesto Bartolomé.

Llamados los testigos para que reconociesen en rueda al falsario, no señalaron á éste, sinó al auténtico Bartolomé, al que no es fácil confundir con otra persona, pues se le reconoce fácilmente por ser cojo, defecto físico que no tiene, según parece, el que estuvo en la notaría á otorgar las escrituras.

El verdadero Bartolomé Barreiro protestaba indignado, jurando y perjurando que é no había hecho escritura alguna, pero sus protestas no desconcertaron á los testigos, quienes le señalaron sin vacilación, asegurando que él fué quien les requirió para que le sirvieran como testigos.

El lío, como se vé, es morrocotudo, y costará no poco trabajo ponerlo en claro.

El verdadero Bartolomé tendrá ahora que probar, valiéndose de testimonio de sus convecinos, que no salió de Arzúa en los días que se firmó la escritura.

Historia íntima.-Relaciones del tío con los sobrinos.

En todo esto parece que hay una historia íntima, según manifestaciones de personas que conocen a los protagonistas.

Bartolomé Barreiro Guntín y su sobrina Carmen Ares Barreiro, sostuvieron relaciones durante algún tiempo, de que aquélla tuvo un hijo.

El se resistía a casarse con ella y como compensación le había ofrecido que no contraería matrimonio con ninguna otra mujer y que la dejaría en posesión de todos sus bienes.

Pasó el tiempo y Bartolomé olvidando todas sus promesas, contrajo matrimonio con otra mujer.

Carmen trató de impedirlo pero nada consiguió.

Meses después de haberse casado su tío, trabó relaciones con otro individuo, el mismo, según parece que suplantó á aquel para el otorgamiento de las escrituras, con el que vive o vivió maritalmente, y entre los dos fraguaron el plan de despojar á Bartolomé de sus propiedades, valiéndose del procedimiento empleado.

O avogado de Bartolomé, Manuel Linares Rivas