O alarde e repartimento de armas do arcebispo Sanclemente

No arquivo arzobispal de compostela, dentro dun cartapacio titulado “Provisiones de guerra”, consérvase un documento do 29 de xuño do 1589 do que temos noticia por que o recolleu Antonio López Ferreiro no apéndice documental do tomo VIII da súa monumental “Historia de la Santa A.M. Iglesia de Santiago de Compostela” (1898), é o apéndice LIII.

Na “Guía de Arzúa, tierra de Quesos, Caminos y Turismo Rural”, escrita por Xosé L. Laredo Verdejo e editada polo Concello de Arzúa no 1999, no capítulo “Un poco de historia. Arzuanos ilustres” (páxina 55) recollese o seguinte:

En mayo del año 1589, arribó al puerto de A Coruña Francisco Draque con un ejército de 14.000 hombres, al mando del General Norris. Su intento era, después de apoderarse de A Coruña y destruir Santiago, “principal emporio de la superstición papal”, según ellos decían, pasar a Portugal. Con este motivo, el entonces Arzobispo de la Sede Compostelana, don Juan Sanclemente, convocó cabildo para tomar con toda urgencia las providencias que el caso requería. Entre las diversas medidas que se tomaron y que no vamos a detallar, pues están fuera de nuestro interés para la historia de Arzúa, figura el alarde ordenado por el Arzobispo en todas las jurisdicciones de la Mitra de todos los vasallos aptos para la guerra y les distribuyó armas, como arcabuces, espadas, picas, etc…

En la Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, de Antonio López Ferreiro, de la que estamos tomando estas notas, se pone como muestra de estas provisiones el acta del alarde hecho el 29 de junio de 1589 en la villa de Arzúa. “En la villa de Arzúa y veintinueve días del mes de junio de mil quinientos y ochenta y nueve años -dice textualmente- en cumplimiento de lo que ha mandado su señoría el arzobispo, hizo juntar los vasallos de dicha jurisdicción y les repartió en los memoriales de atrás, según que en ellos se contiene y demás a los que fueron Rebeldes por juramento de los mayordomos en los dichos memoriales que juntamente van en dicho memorial, escritos de todo ello con cuenta y razón”.

Se citan, a continuación, los repartos realizados en diversas parroquias arzuanas. Citamos por curiosidad y como ejemplos tomados al azar, algunos nombres de personas y armas entregadas en cada una de ellas. En San Pedro de Mella aparecen Gómez Dafonso da Mella, a quien se le entrega un arcabuz, a Jacobo de Carril una pala, a Pedro Vázquez un legón, a Pedro Crespo con hijos una pala y un legón a él y a sus hijos… En Santa María de Viladavil se le entrega una lanza y una espada a Bartolomé dos Salgueiros, una longa espada y una pica a Bastián de Bouza, a Tomé da Fonte una espada y un legón… También aparecen los repartos en las parroquias de Calvos de Sobrecamiño, Burres y la misma parroquia de Arzúa. También se citan otros lugares que no pertenecen al municipio de Arzúa, pero sí lo fueron en su antigua jurisdicción, como Boimorto, Andabado, A Pastoriza y San Vicenzo de Arceo.

|Documento reproducido por López Ferreiro

O que dí a Gran Enciclopedia Galega do Concello de Arzúa

O tomo dous da Gran Enciclopedia Galega, editada por Silverio Cañada no ano 1974 e con ISBN 84-7286-037-x contén nas páxinas 237 e 238, baixo a voz “Arzúa” un artigo de Antonio Taboada Roca adicado ao Concello de Arzúa e que hoxe reproducimos. Incluímos ademáis unha fotografía da época da praza da vila que ilustra o artigo.

ARZÚA. Municipio de la provincia de La Coruña y diócesis de Santiago. Limita al N. con los municipios de Boimorto y Frades, al S. con el río Ulla, que los separa de la provincia de Pontevedra, al E. con el Ulla y los municipios de Melide y Santiso, y al O. con los Touro y O Pino. Tiene una extensión de 154,6 km.² y una población de 9.064 habitantes, agrupados en las parroquias de Santa María de Arzúa, Santiago de Arzúa, Boente, Brandeso, Branzá, Burres, Calvos de Sobrecamiño, Campo, Castañeda, Dodro, Dombodán, Figueiroa, Lema, Maroxo, A Mella, Oís, Pantiñobre, Rendal, Tronceda, Viladavil, Vilantime y Viñós. El terreno es accidentado y de naturaleza arcillosa, con elevaciones que no sobrepasan los 500 m., siendo las principales el monte Viso, Martelo, Maroxo, Castro-Cornedo, Cornado. El Iso, que nace en las faldas occidentales del Bocelo y riega el valle de Arzúa, el Ulla, Carracedo, Mera y Tambre son los ríos principales. El clima es atlántico y los vientos más frecuentes son los del N. y los del S., estos últimos portadores de lluvias, abundantes de enero a abril. Las temperaturas se mantienen dentro d euna amplitud media relativamente moderada. La principal vía de comunicación es la carretera Santiago-Lugo y la de Arzúa a Lalín, además de varias carreteras locales. La estación de ferrocarril más próxima es la de Curtis, a 24 km.
La economía se basa en la agricultura y en la ganadería. Las tierras cultivadas están muy repartidas y producen principalmente maíz, patatas, frutales, hortalizas, forrajes, trigo y centeno. cuenta con buenas praderías, muchas de ellas con regadío y de notable rendimiento. El ganado vacuno, de cerda y lanar, además de las explotaciones avícolas, constituyen la principal fuente de riqueza. La explotación forestal desempeña también un papel importante, sobre todo el pino, eucalipto, castaño, roble, abedul y fresno, que abundan en las tierras no cultivadas de propiedad privada, con la particularidad de que, además, estas tierras producen pastos permanentes, excepto en los pinares. La fauna es la característica de estas zonas y climas: lobos, zorros, jabalies, liebres, conejos, perdices, etc. La industria tiene poca importancia, sin embargo hay que señalar la existencia de dos pequeñas fábricas de tapizados, varios aserraderos y unos veinte talleres de carpintería mecánica. La actividad comercial del municipio se centra en las dos ferias mensuales que se celebran en Arzúa los días 8 y 22 de cada mes y son unas de las más importantes de Galicia por la gran afluencia de ganado y de productos agrícolas. Algunos autores -dice A. Taboada Roca- creen que la Araduca citada por Tolomeo en su Geografía Universal es la actual villa de Arzúa, que en la Edad Media se reducía a unas cuantas casa a orillas del Camino de Santiago y próximas a su iglesia parroquial. su antigua jurisdicción comprendía diez feligresías, cuyo señorío ejercían los arzobispos de Compostela, los cuales le concedieron los siguientes fueros:
“Esto he o que o Arcebispo ha na vila d’Arçua: O temporal e o espiritual. E o Concello deulle dar dous cobres e facer a o Arcebispo ou seu Vicario dos dous cobre dúas xusticias e deue fazer o xuez e o notario na dita vila. Item cando o Arcebispo veña de Castela ou de roma ou d’en cas do Rey, hanlle de dar os moradores da dita vila un odre de viño e sesenta panes de senllos diñeiros. Item a medad dos portajes e a medad das voces e dos amezios e a outra amedade he do Concello. Item o padrón da iglesia de Santiago d’Arçua.” Labrada, en la descripción económica de Galicia (1804), dice que la jurisdicción de Arzúa tenía en esa fecha 612 vecinos y que sólo había una fábrica de tejas en Sendelle. En Arzúa -sigue diciendo- se celebra feria el día 8 de cada mes y concurre a ella mucho ganado vacuno, caballar, lechones, gallinas, huevos, trigo y centeno. Episodios notables de las luchas civiles que tuvieron por marco esta zona fueron, según Taboada Roca, el sermón pronunciado en Arzúa por Santiago Pastoriza, el 30 de mayo de 1831, con motivo de la bendición de la bandera de los voluntarios realistas, en el que relató los actos de heroísmo de sus paisanos. En un choque de aquéllos com los constitucionales, éstos derribaron la torre antigua de la iglesia parroquial. Tres años después, la villa y comarca de Arzúa fueron testigos de las luchas carlistas y liberales.
Prueba evidente de la importancia histórica de este municipio, atravesado por el camino de Santiago, es la abundancia de casas señoriales esparcias por todo el término. Si bien unas han desaparecido y otras están en ruínas, aún son varias las que se mantienen en pie. Así, por ejemplo, la de Brandeso, de los Montero Figueroa, de la misma familia de la que provienen Rosalía Castro y Emilia Pardo Bazán; la de Orxal, la de Vilantime, la de Bascuas, la de Barrio y la de Sedor, de los Pita da Veiga, descendientes del soldado gallego que hizo prisionero a Francisco I, rey de Francia en la batalla de Pavía. Los principales monumentos son la capilla de la Madalena, antigua hospedería de peregrinos, y la torre de la iglesia parroquial, que data de 1829. Los edificios del ayuntamiento, del juzgado y de la carcel fueron construídos el siglo pasado, gracias a la iniciativa de Barreiro, diputado en Cortes por este distrito.
Todavía se conserva la creencia popular del poder curativo -sólo para el dolor de muelas- de las campanas de Rendal. Los que sufrían este mal tocaban, para curarlo, las campanas cogiendo la cadena del badajo con la boca el Sábado de Gloria. Muy popular es también el dicho, onomatopéyico en parte, atribuído a estas campanas.
As campanas de Rendal
din: quen ten val.

Entre los numerosos hijos ilustres de este municipio es necesario mencionar a Pita da Veiga, Basilio Carril, Xan de Arzúa, los hermanos Souto Vila, Xesús Bendaña, etc.

¿Morreu José Fidalgo da Castañeda nun campo de exterminio nazi?

No proxecto Nomes e voces figuran istos datos: José Fidalgo Pérez, natural de Arzúa, morreu o 6 de abril de 1941 nun campo de exterminio cando contaba 30 anos de idade. Preso en Moosburg. Deportado a Mauthausen en agosto de 1940 e trasladado a Gusen en xaneiro de 1941, onde morre.

Na base de datos do Ministerio de Cultura, que recolle o contido do “Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)”, editado en 2006, figura así mesmo José Fidalgo como natural de Arzúa, concretamente podemos ler:

Datos Personales
Nombre de la Persona: FIDALGO PÉREZ, José
Nacido el: 01/08/1910
Población: Arzúa – Castañeda
Provincia/Región/País: Galicia-Coruña (A)

Stalag o Prisión
Nombre: VII-A (Moosburg)
Número de Prisionero: 40386
Deportación
Fecha: 06/08/1940

Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 3241
Último Destino
Estado: Fallecido
Fecha: 06/04/1941
Lugar:

No libro “Milicias Populares Galegas”, Santiago Álvarez publica un listado manuscrito de soldados republicanos que estiveron no campo francés de Barcarés e figura alí José Fidalgo Rodríguez ¿será un erro e ese miliciano era en realidade José Fidalgo Pérez?

A cuestión é que non podemos estar certos de que este José Fidalgo nacera na Castañeda, xa que no listado que publicou o BOE o 9 de agosto de 2019 de 4.427 vitimas do nacismo José Fidalgo Pérez figura nado en Castiñeira (A Coruña).

| Ficha de José Fidalgo en Nomes e voces
| Ficha de José Fidalgo na base de datos do Ministerio de Cultura
| Ficha de José Fidalgo no memorial de Mauthausen
| Blog persoal adicado a José Fidalgo (non actualizado dende 2008)

O xesuíta Tirso González de Santalla na Arzúa do século XVII

O libro “Misiones del M.R.P. Tirso González de Santalla”, do sacerdote xesuíta Elías Reyero, editado en Santiago en 1913 narra as misións do tal Tirso González entre 1665 e 1686, partindo dunhos cadernos manuscritos. Polo que parece, estivo en Arzúa en duas ocasións, a primeira delas entre o xoves 3 e o sábado 10 de xaneiro de 1675, e narrouno así:

Teníamos determinación de volver de allí á Santiago á descansar algunos días; mas el día de año nuevo, después de haber predicado el último sermón y despedido la gente, me hallé sumamente movido á bajar de allí á Arzúa, distante cuatro leguas, por lograr el buen tiempo que Dios envió; y así lo ejecutamos. Fué año nuevo el martes, el miércoles confesamos la gente que había quedado, y el jueves por la mañana nos partimos acompañados de muchos Sres. Rectores de aquel partido, y de un hidalgo llamado D. Juan de Prado, que había asistido con toda su familia á la misión, y tiene su casa legua y media más abajo de Sobrado, muy cerca del camino de Arzúa. Fuimos á comer á su casa, y llegamos á Arzúa á las cinco de la tarde.

A nuestra llegada á Arzúa, afligiéronse algunos, viendo que ni teníamos posada ni comodidad; mas yo los desahogué diciendo, que presto nos sobraría todo, y que allí esperaba yo se había de hacer una gran misión, aunque no estaba publicada, por haber tomado la resolución de darla, después de terminada la de Sobrado el día de año nuevo.

Se nos pegó luego un escribano muy devoto, llamado Carracedo, el cual dispuso que la villa nos diese posada en casa de un hombre honrado, que vivía más abajo de la iglesia. Aquella noche nos dieron de cenar á cuenta de la villa; pero luego llovieron tantos presentes de varias partes, que tuvimos con que pasar sobradamente, y aun para repartir con la gente de casa y con algunos sacerdotes de fuera, que vinieron de Sobrado á vernos y ayudarnos á confesar. Los primeros días hubo pequeños auditorios, por no estar bastantemente publicada la misión, hasta que el domingo día de la Epifanía, fué corriendo la voz. Yo al principio estaba arrepentido de haber venido allí por no ir experimentando fruto muy crecido; mas presto me desengañé.

Hay en aquella villa el octavo día de cada mes una feria de grande concurso, de la cual yo no tenía noticia hasta que llegué á Arzúa; y en la feria fué adonde se dió un gran pregón por toda la comarca. El lunes,víspera de ella, hicimos el acto de contrición por las calles , al cual acompañaron muchos disciplinantes, sin haberles hablado palabra de disciplina. Con esto, y con haber sacado el día de la feria, en la plaza, el alma condenada, y contado el ejemplo de Pelayo, se cogió un admirable fruto. Antes del sermón, fui convocando la gente, por aquellos campos en contorno de la villa, adonde estaba el ganado mayor y el de cerda. Con esto concurrieron al sermón unas diez mil personas, y fué tan grande la cosecha, que cogimos innumerables peces grandes, y acaecieron muchos casos singulares, que quedan apuntados entre otro papel. Vinieron á confesarse muchas personas que eran de ocho y diez leguas, y algunas de la frontera de Portugal. Con ocasión también de la feria acudieron no pocas mujeres, extremadamente necesitadas de remedio, á quienes sus maridos no dejaban salir de sus lugares á confesarse.

Viendo á un niño desnudito, como un S. Juan, y abandonado, le subí al tablado del púlpito, y después de tocar un punto de limosna, dije si había quien quisiera vestir á Cristo en aquel pobrecito. En seguida levantó la voz un hidalgo rico, pidiéndole; y á este ejemplo se colocaron otros cinco ó seis niños, y una niña, que me pidió una señora. Hubo en Arzúa muchas restituciones, algunas de las cuales pasaron por mi mano, y los que las hicieron decían, que aunque se quedasen en la calle y pidieran limosna, querían restituir lo ajeno que poseían. Concurrió allí la mayor parte de la villa de Mellid, distante dos lenguas.

Fundóse en esta misión una numerosa y lucida congregación de la gente principal de la comarca, y después fuese aumentando mucho, llegando á tener más de ciento y tantos congregantes. Hicieron un cuadro grande de tres varas de alto y dos y media de ancho, con nuestra Sra. de la Concepción en medio, y á los lados S. Ignacio y S. Francisco Javier, y cada día, con el rosario que rezan, juntan un punto de meditación.

Antes de acabar la misión, hicieron su procesión de disciplinantes muy devota en que iban cantando los muchachos unas coplas de la pasión; y aunque nosotros dijimos, que más queríamos la disciplina en seco de medio cuerpo abajo, que la de sangre en las espaldas, no pudimos contener su devoción. Cuanto más adelantaba la misión más era la moción, é iba viniendo una gotera tan continuada de gente, que si no levantamos velas, tuviéramos allí qué hacer dos meses. Fué, pues, necesario cortar; y así salimos de allí el 19 de Enero, víspera de S. Fabián y S. Sebastián, llegando á descansar al colegio.De allí á la cuaresma, gasté el tiempo en hacer treinta y dos pliegos de adiciones al libro de los escotados; y otros ocho pliegos de una carta ó memorial á los Príncipes y Prelados, llenos de motivos para reformar este abuso.

A segunda vez que estivo en Arzúa, a finais do mesmo ano 1675 contouno así:

Con singular providencia de Dios, habiendo determinado pasar desde Sobrado á Santiago á descansar unos días, después de año nuevo, en que se acabó aquella misión; me hallé de repente movido á venir á Arzúa, tomando ocasión del buen tiempo que Dios nos envió. Fué esta traza de la divina providencia para la salvación de muchas almas; pues vinimos cuatro ó cinco días antes de una feria muy numerosa, que hay allí, el octavo día de cada mes. Muchas mujeres devotas casadas ó doncellas no las dejaban sus maridos ó padres, ir fuera á confesarse, diciendo que hartos clérigos tenían por allí, y con ocasión de esta fe podían ir lejos encontraron entonces el remedio, porque Dios se lo trajo cerca. En aquella feria fueron sin número los que se resolvieron á confesar sus pecados por haber visto el retrato del alma condenada, y oído el ejemplo de Pelayo; muchas de las cuales estaban en su imaginación totalmente desahuciadas del remedio que que venían á buscar de cuatro, cinco, seis y siete leguas.
Algunas veces me sucedió hallarme tan acosado y oprimido de la multitud de penitentes, que estaban sobre mí y no dejaban confesar, que con un género de impaciencia, y para ponerlos en razón me salí de allí huyendo del tropel; y Dios dispuso esto para que, al salir, me hablasen al oído algunos pecadores diciendo: Padre confiéseme, porque tengo un pecado gravísimo, que jamás he confesado, con que conociéndolos los llamaba. Una persona tan impedida, que tardó dos días en caminar dos leguas que había de su feligresía al lugar de la misión, tenía pecados horribles de sesenta y seis y setenta años atrás; y vino movido de la fama á buscar el remedio.

Yendo por un camino, y habiéndome apeado á hacer colación, me llamaron á confesar á una enferma. Era esta una doncellita de trece á catorce años, que estaba sobre unas pajas y muy en los extremos. Parece me llevó Dios allí para su salvación; pues no se atrevía á confesar con su cura, lo que había callado otras veces. En cierto lugar atajó la misión un grande escándalo, que estaba para suceder; porque un hombre tenía hecha llave falsa para entrar en un convento á comunicar deshonestamente á una persona, y vino movido de los sermones á confesarse conmigo, y no le quise absolver hasta que me trajera la llave, que estaba en poder de aquella mujer.

Foro municipal de Arzúa no século XIV

No libro “Fueros municipales de Santiago y de su tierra” de Antonio López Ferreiro, publicado en 1895 e con edición facsimil de Ediciciones Castilla en 1975 recóllese na páxina 536 o foro otorgado que figura no chamado “Tumbo antiguo” do pazo arzobispal de Compostela.

Hermida Rodríguez, no traballo “Acotaciones a los fueros de Mellid“, publicado en xuño de 1985 no boletín nº 3 do Centro de Estudios Melidenses Museo Terra de Melide di que os foros de Arzúa e de Melide son os dous da mesma época: do século XIV.

No folio 73 do Tumbo antiguo, según López Ferreiro lese:

Esto he o que arçobispo ha ena vila de Arçua; o tenporal e o espiritual. E o concello deulle dar dous cobres, e faser o arçobispo ou seu vicario dos dous cobres duas justicias, e deue fazer o juez e o notario ena dita vila.

Iten quando o arçobispo vier de Castela, ou de Roma ou de cas del Rey, hanlle de dar os moradores de dita vila vn odre de viño e sasenta panes de senllos diñeiros.

Iten a meadad das portages e a meadad das vozes e dos omezios, e a outra ameadade he do concello.

Iten he padron da iglesia de Santiago d’Arçua.

No folio 52 do mesmo Tumbo:

en el dicho lugar de Arçua da el concejo al señor (al Arzobispo) cada que fuer o vinier a Castilla e pasare por y vn odre de vino e sesenta panes e vna perna de vaca.

Iten ha mas el dicho señor la meytad del portaje, e la otra meytad lieuala el concejo del dicho lugar por priuilegio que ouieron de los arçobispos don beringuel e don pedro (D. Pedro V † 1351) para faser la cerqua; e fueles otorgado por onze anos que son pasados e mays seis anos; e agora cogenlo syn priuilegio nin confirmacion vuestra.

O arzuán que operou Castelao

Na monumental biografía “Castelao. Construtor da nación. Tomo I 1886-1930” editada por Galaxia con ISBN 9788491513186 e obra do arzuán Miguel Anxo Seixas Seoane refírese esta anécdota na páxina 280 e citanse como fontes da mesma “Relembrando a don Ramón Fernández Mato” en El Correo Gallego, Santiago, 22 de maio de 1981 e “El humorismo gallego: Alfonso R. Castelao” en Faro de Vigo de 16 e maio de 1926. Situase o feito no 1909, con un Daniel Alfonso Rodríguez Castelao recén licenciado en mediciña na facultade de Santiago:

Era un matrimonio de Arzúa, que tiñan a estudiar unha filla en Santiago e o pai da rapaza tiña dúas verrugas según él – especie de cancro- e o gran Castelao comprometeuse a tirarllas. Así foi: foron para alá os dous, e despois de rematar a operación púxolle dúas puntadas polo que ó vello lle quedaron os beizos un pouquiño retorcidos, entón o gran Gastelao asomouse a don Ramón e díxolle a carón do seu ouvido: ¡Mira como serei eu, Ramonciño, que hastra co bisturí fago caricaturas!.

A segunda guerra carlista en Arzúa

Os historiadores do carlismo acostuman a silenciar o papel de Galiza na segunda guerra carlista (1847), pero o certo é que se fixo notar no país, e tamén en Arzúa. A continuación transcribimos o parágrafo que J.R. Barreiro Fernández adica a zona de Arzúa na II Guerra Carlista no seu libro de 1976 “El carlismo gallego”, de Editorial Pico Sacro (ISBN 8485170105):

Zona de Arzúa

También esta zona había demostrado su fidelidad a la causa carlista. Durante la primera guerra había mantenido ininterrumpidamente una o dos facciones: la de López* y Ramos. En el mes de agosto de 1847 hay noticias de la aparición de una pequeña facción al mando del Bachiller de Rodieiro y de un tal Marelas, natural de Dormeá. Ambos habían igualmente pertenecido a la primera campaña y eran carlistas indultados. Parece ser que esta facción tampoco tuvo éxito alguno y posiblemente se deshizo al enterarse de la desaparición de la partida del Ebanista en la que todos los carlistas gallegos tenían puestas sus ilusiones.

* No texto do libro mencionase á Gómez pero parece ser unha errata, a partida máis famosa da I Guerra Carlista foi a de don Antonio López, natural de San Estevo do Campo.

Este libro contén numerosas referencias a Arzúa ao longo de toda a historia do carlismo.

Xan do Recho e o Laberco

Grazas ao número 1 da revista “Uila noua: voceiro arzuán”, publicado en 1986, sabemos deste conto que recolleu Manoel Cajaravile Pensado no seu libro “Debullando Folklore” (A Coruña 1983). Na revista publicouse con un debuxo de J. Fonte. A continuación reproducimos o conto:

Eu na miña vida vin dúas persoas que se levaran tan mal como Xan do Recho e máis o Laberco. Decote andaban rifando, í eso que vivían porta con porta.

Xa tiveran dous preitos: ún pola auga do regadía, e outro por un carballo.

O máis fermoso do caso foi que o carballo non era de ningún. O carballo nacera entre a leira dún e máis a do outro, pro como estaba metido no camiño do río, resultóu sere do Estado.

Entre abogados, escribentes, viaxes a cidade e outras cousas quedaron polas portas.

Un día saía da casa o recho coa cabra á corda, e o Laberco que estaba na porta díxolle:

-¿Onde vas con ese castrón?

-¿E logo ti non ves que é unha cabra?

-Non estou a falar contigo; estou falando coa cabra.

Xa se armou

Pubricado por M. CAJARAVILLE PENSADO no libro”Debullando Folklore”, A Coruña 1983.

Ano 1206: O Mosteiro de Sobrado merca unha casa e media praza na vila de Arzúa

No ano 1206 o Mosteiro de Sobrado mercou na vila de Arzúa a metade dunha praza e unha casa. O contrato consérvase no Arquivo Histórico Nacional (sección Clero de Sobrado, carpeta 536, números 13 e 17). Esta mención á vila de Arzúa co seu topónimo actual pode ser a máis antiga que se coñece e aparece na nota a pe de páxina número 66 da páxina 141 da obra “El monasterio de Sobrado: un ejemplo de protagonismo monástico en la Galicia medieval”, de María del Carmen Pallarés Méndez e publicado pola Deputación de A Coruña no 1979. O texto que nos interesa (en latín) di así:

dimidia plaza cum exitu suus quam habeo vobiscum in burgo de Arzua super veream inter domum Zudestei ferraria e Iohannis Pelle Nova

Levábanse mal unha sogra máis unha nora

Antón Santamaría e Dorothé Schubarth recolleron en Maroxo, en 1979 este conto, narrado por unha muller chamada Salomé. Compartimos o audio e transcribimos o texto:

Levábanse mal unha sogra máis unha nora, entonces, á sogra, deulle un accidente e botou unha chea de días sin resucitar, pero non morreu. E xa a levaban para ir enterrar. Levábana, iban xa con ela na caixa, pero, naquel día iban as caixas abertas, non iban tapadas coma ahora. E pasaron por baixo dun carballo, e iban os homes con ela, a hombros, e ela aquel alto que iba na caixa, volveulle o sentido, e veu que a levaban na caixa e levantou sentada e enganchouse na pola dun carballo. E despois, claro que se houbo que ir con ela para casa, dende logo. Pero despois, ao cabo dun ano morreu, morreu de verdade, e iban con ela e a nora choraba por ela (facía que choraba), e dicía: “Miña nai non a és, miña sogra é mal dito, ¡adios nai do meu home!, ¡adiós nai do meu home!, ¡arredar do carballo que non faga como o ano pasado!”.